Lo que siento, lo que pienso, lo que sueño, lo que odio, lo otro, lo mío, lo nuestro. Bienvenidos todos los paceños, bolivianos, bloggeros y visitantes de este blog.

martes, 28 de diciembre de 2010

No olvidar


Allí estaba sedienta, casi desnuda, observando las secuelas de la hecatombe. A su derecha escombros y uno que otro resquicio de vida. Sin embargo sus piernas parecían haberse adormecido, con una intensidad anormal. La sangre de las heridas de sus brazos regaban su diván hecho trizas. ¿Y si moría? Sólo una cosa podía dejar a ella, debía cobrar la fuerza necesaria. Tomó el resto del delineador que le quedaba en el bolsillo y sobre un pedazo de papel escribió:

Hiiiija mía quizázs no vaya a tenerte de nuevo entre mis brazos, pueda ser cruel el destino y separarme de ti por un leve instante de tiempo, una eternidad, quizás, pero vives tu en mi corazón. Solo recuerda, cuando pienses que todo es relativo ... o que más da el caminar, puedo dejarte . Hay más de un par de  insistentes verdades que se me han metido al tuétano en los pocos años que he vivido, principios básicos de vida, llévalos contigo a dónde vayas, recuérdalos desde el corazón.

Que entrañables amigos hallarás en el mundo si eres amiga entrañable, si siembras amistad segarás amistad. Que aunque los caballeros estén en peligro de extinción y las familias están en peligro de extinción, si fueras diligente en esperar al príncipe en caballo, que respete y honre tu valor como solo tu lo mereces, él hallará hacia ti los pasos mi pequeña princesa, no olvides el precio de tu amor, no entregues prematuramente tu corazón tan solo por una caricia. Mira, que poco a poco se va cediendo. Si quieres triunfar recorre la milla extra, trabaja intensa e inteligentemente no olvidando que trabajar para acumular riquezas no tiene sentido. Que más vale enfrentar que huir y decir la verdad que mentir.Al que mucho se le ha dado, mucho se le demandará, utiliza tus dones sin desperdiciarlos que   la humanidad tiene sed incontrolable de amor. Que las vidas sin sentido ni pasión carecen de fuerza. Nada más lamentable que no saber hacia dónde dirigirse. Los ancianos cosechan el fruto de su juventud y adultez. Las penas y la alegría pasan. Muchas cosas no tienen explicación, enfócate en lo que da resultados y no magulles lo inexplicable. La educación es quizá la forma más sublime de buscar a Dios. Paga el precio de aquello que lo merezca que nada es gratis en la vida. El temor tiene variadas formas, rechaza las que paralizan y abraza las que reverencian. Yo admiro únicamente a los que no ceden sus vidas a los placeres del mundo. La fuerza del amor es ilimitada, todo es cuestión de amor.


Te amo tessss oro de mi corazónnnnn.

sábado, 25 de diciembre de 2010

J O V E N


De los seis punto nueve mil millones de particulares munditos en el mundo, aproximadamente mil millones de estos (el 17% del total) tiene entre 15 y 24 años,  conforman el grupo de lo que denomino jóvenes terrestres. Dos millones ochenta mil doce (2 080 012*) de ellos habitan en Bolivia, quinientos cuarenta y cuatro mil quinientos ochenta (544 580*) en el departamento de La Paz y ciento sesenta y cuatro mil setenta y cuatro (164 074*) en la ilustre hoyada paceña. Dentro de la hoyada cada uno de nosotros habita, se expresa y vive de la mano de una cultura compleja. En el presente escrito, no me atrevo a discutir si existe o no un modelo de identidad cultural general del cual todos caminemos de la mano, ni a introducir en un saco de común denominador a estos ciento sesenta y cuatro mil setenta y cuatro munditos multicolores, que maravillan por su particularidad. Así, me limito a opinar acerca de la identidad cultural del conjunto de individuos jóvenes de clase socio-cultural media-alta y alta que residen en la hoyada a partir de lo que leo, veo, medito, escucho y enfrento cuando trascurro esta experiencia de la vida. Por eso, aunque al hablar de "jóvenes paceños" este grupo sea suficientemente representativo en mi limitada individualidad, seguramente para la globalidad de mi cuidad no lo es. Escribo,  sencillamente, como quien procura unirse al debate teórico actual respecto a la temática.


En lo poco que he aprendido hasta el día de hoy, entiendo con dificultad -debido a la inconsistencia que presenta desde mi perspectiva- lo que la cultura en la que habito enseña acerca de la identidad juvenil (cultura: conjunto de caracteres, patrones y modelos sutiles y expresos que regulan el comportamiento del grupo de jóvenes paceños). Trato este tema con recelo y delicadeza. El ser joven hoy en día se ha convertido en algo en lo cual no logro –ni pretendo- encajar. De modo general, he aprendido la identidad juvenil de nosotros los collas, está resumida por tres aspectos básicos: (1) vicios: alcohol, cigarrillo y drogas, (2) sexo y (3) capacidad adquisitiva. Dado que aproximadamente el 70% es bebedor excesivo (dato de Cbba, se proyecta una cantidad parecida en La Paz2) no ingerir bebidas alcohólicas lo convierte a uno de otro planeta. Y además de estos tres aspectos, está uno cuarto, vital al momento de conformarse la identidad juvenil: la popularidad- la necesidad de ser conocido, reconocido y de pertenecer a un grupo social significativo  (¿quien no espera los fines de semana para aumentar su influencia conociendo "amigos",  y tomar unas chelitas o -en el peor de los casos- chupar?). Lamentablemente actualmente, los índices de popularidad juvenil en su mayoría están relacionados con la imagen física y sexual de cada joven –promovida muchas veces por su capacidad para ingerir bebidas alcohólicas, para ser infiel, mantener relaciones sexuales-, con su capacidad adquisitiva y no necesariamente con su valor real, por ejemplo la chica que repitió su atuendo de gala en más de dos ocasiones es mirada con desprecio, y el que siempre invita, es muy bien cotizado.. Finalmente un quinto aspecto significativo en la conformación de una identidad juvenil paceña - como indican Álex López, Ronal Jemio y Edwin Chuquimia en su libro Jailones -es el precio que se le da a lo efímero, lo aparente y lo ostentoso. En la hoyada para muchos jóvenes, el rostro, el cuerpo, la ropa, el número de chicas, el celular, el perfume, la discoteca, el auto y que exista el novio tienen de lejos más valor que los principios, la lealtad, la amistad, la compasión y la dignidad humana. Desde este lado, en medio del caos de la mediana ciudad, se enseña que el futuro es digno de sacrificarse al económico precio del presente.


Algo más lamentable para los paceños que tener grandes riquezas naturales y no aprovecharlas es tener jóvenes potenciales y explotarlos erróneamente. Es evidente que la educación en estos círculos no es lo suficientemente poderosa como para que lo suyo atenúe lo que está de sobra en los círculos. Es indispensable como paceños –jóvenes o no- modelar el concepto de juventud por algo que produzca resultados significativos. Resultaría heroico desenterrar una generación perdida en sexo, alcohol, dinero y despropósito y resucitarla. Suena más melódico inyectar valor, sentido, salud, pasión y esperanza en la vida de los jóvenes que enseñar infructuosamente las consecuencias del consumo exagerado de drogas y bebidas y de la práctica incontrolada de relaciones sexuales. Es tiempo de demostrar que la juventud no es un tiempo de rebeldía ni descontrol para vivir en caos, si no una época de siembra para luego cosechar en abundancia … virtud y paz por La Paz.

1de acuerdo a estadísticas del INE, población total proyectada 2010
2http://www.ops.org.bo/servicios/?DB=B&S11=23263&SE=SN

lunes, 20 de diciembre de 2010

Anhelos


“Exposición de arte”, alumbra el letrero. Luego de un par de gradas la estrecha puerta transborda a la habitación. El cuarto es oscuro. Una sencilla luz alumbra la pintura. Alrededor de ella no hay más que paredes en blanco. El creador -aparentemente un amante del barroco y del naturalismo- que parece haber dejado parte de sí en aquel lienzo al óleo. Unos tres años de trabajo arduo. Es una dama de tez blanca y cabellos oscuros y enrulados. Mira con ansias el horizonte, como queriendo huir del cuadro. Lleva un ramo de flores abrazado en el costado derecho de su cuerpo y respira su aroma con una actitud poética y a la vez dramática. Sonríe con sonrisa firme, sabia y sencilla. La pintura no es famosa, es más, esta es la última semana de su exhibición y parece no haber llamado la tención de ningún coleccionista hacendoso.

De pronto, clandestinamente, entra el criminal a la habitación. Son las 02:00 a.m. No solo va a robar la obra de arte que además de sonreír al horizonte, le sonríe a él, sino que además disfrutará destrozándola, acabando con ella. Ha estado planeando esto dos días exactamente, desde que la vio en exposición. Desde que fue a la exposición y se topó con aquel cuadro algo en él le había robado el sueño. Que lo está atormentando. Le recordaba algo profundo y alguien especial, alguien a quien había enterrado en recuerdos de antaño y algo lo cual había jurado dejar atrás. Pero he aquí todos estos recuerdos volvían a la mente de él por causa de aquella ¡maldita pintura! Como él la llamaba. Sin embargo, hoy, al fin, se encuentra allí, frente a frente con la expresión de sus sueños. Bella mujer. Qué placer será acabar con ella, piensa. La escupe. Y ella tiernamente continúa sonriendo. Le susurra al oído palabras soeces. -Hermosura, haré contigo lo que se me antoje-. Repite con su voz sarcástica. -Conozco tu deshonroso pasado, permíteme-. Pero a ella no le queda más que sonreír. –Claro preciosa, olvidé que a ti nada te abate eres un lienzo sin pies ni manos, pero… que dices de esto-, repetía mientras partía el lienzo en dos mitades de casi idéntico tamaño. Ella en silencio enfrentaba su destino. Al fin y al cabo no era una mona lisa, ni una venus.  

Y yo cuanto la envidio hoy. No por la hegemonía de la luz en su rostro que perfectamente erige el contraste del claroscuro. No. No por eso. Quizá porque hoy escribo con el feroz anhelo de que el papel absorba todo lo que mi corazón escupe. La envidio porque mi corazón escupe, y canta y ama y se  enamora, porque ríe y grita, porque sufre, porque teme, porque no puede tragarse las lágrimas ni espantar la emoción. ¿Sentir? ¿No sentir? Cuanto quisiera yo ser un témpano de hielo, con carita feliz. ¡Como Raskolnikov luego de sus primeros años en Siberia! Y evitarme toda esta montaña rusa de sentimientos que ando viviendo. Cómo no quisiera ser un cuadro, una hermosa pintura, que mira sin sentir. Que oye sin responder, que soporta sin renegar. Hoy lo anhelo más que nunca, lo anhelo con todo el corazón, pues hace tres días no vivo más que las consecuencias de una mala decisión. 

martes, 7 de diciembre de 2010

Pra Você


Antonio:

Ya estás hecho un hombre allá. Voz gruesa y rostro varonil. Para muchos los años pasan volando. Trescientos sesenta y cinco días son despreciables al lado del resto de los años vividos. Y es que un año es como cualquier otro. Tiene sus pocos buenos días y sus pocos malos días. Sus muchos días rutinarios. Sin embargo, te chismeo que para Tere este año ha sido un año peculiar. Te scribo para contarte de ella.  Mi vida es rutinaria y no merece la atención que esta criatura que, estoy segura, algún día llegará a ser famosa, prescribe. Quisiera decir que ya es una mujer, que entre el rojo carmesí de sus labios y sus cabellos delgados ha asumido una posición, pero temo afirmarlo. Ahi la veo con apenas la silueta de una dama. Experiencias varias. El otro día salió con zapatos de tacón y los ojos pintarrajeados.

Va creciendo, va creciendo. En altura, en estatura y probablemente también en gracia. Recuerdo cuando éramos pequeñas y tenía que compartir mi habitación con ella. Ella cínicamente se encerraba en su habitación y a mí con ella. Las paredes tumbo. Los osos de peluche colgando en las paredes y sobre el modular, y ella llorando amargamente; sumida en la autocompasión, mientras escuchaba los golpes por detrás. La búsqueda de identidad típica de su edad. Los golpes llamaban y expresaban la inquietud de sus seres queridos que del otro lado con insistencia pretendían consolarla. Yo a su lado, observando. Voces agudas y graves. Y a ella le gustaba. Disfrutaba que la llamen, que la busquen, que la extrañen. Que la griten. Para así con más rabia ahondarse en sus lágrimas. Cosas de niña. Gracias por permitirme entenderla, por enseñarme a tratar tal complejidad. Tu voz autoritaria lograban aplacar sus caprichos, al menos los primeros tiempos difíciles. ¿Recuerdas el aroma del perfume de su juventud?

Y tu sabes que mientras iba creciendo, los problemas aumentaron, en su transcurrir adolescente. Qué problemas. Cosas de niña, natural a los diecisiete encerrar su existencia en cuatro paredes y cero consuelos, sin permitirle paso (además de a mí) a los otros que la consentían, entendían, consolaban, distraían. Esta vez en una habitación más grande. Paredes amarillas. Temor. En exceso. Un televisor en frente. Una larga lista de desamores, insoportables, una gota rebalsó el vaso de su existencia, su corazón quebrado y su fragilidad personal evidentes. En su encierro, en su apatía, en su huida a la realidad. Cuando le hubiera bastado conocer la anatomía de las limitaciones, del miedo, o sencillamente tolerar las frustraciones, presumir sus batallas. Tuvo mas bien, tus sabias palabras. Y ¡cuán bien le cayeron esas tus charlas que le enseñaron tanto de la vida! Sé que disfrutas cada detalle de esta descripción y que se enorgullece tu corazón de saberte protagonista de sus difíciles tiempos. 

Y luego de aquellos años de adolescer propiamente dicho llenando una identidad vacía con historias de Isabel Allende y Ágatha Christie la historia se continuó. Un par de años después se repitió el cuentito.
Sin embargo, hoy tengo fe, mas fe de la que tuve cuando me conociste. ¿Recuerdas, esa frígida tarde de verano en la que la temperatura alcanzaba apenas los 10 grados centígrados? Nuestro verano. Por otra parte hoy confío con más grande ahínco en tu sabio consejo, en tus palabras sembradas en su corazón. Ya ha transcurrido un año. Un año peculiar. Un año en el que lo que aparenta parece lo real. En el que de la mano de cariños los desamores y los sinsabores ha podido ella superar la adversidad. Ha aprendido a llorar y a consuelo aceptar… Cosas de niña, ¿verdad?

domingo, 17 de octubre de 2010

Voltar ao primeiro amor (Volver al primer amor)

El otro día estuve leyendo un blog en el cual el autor y los seguidores contaban -como quien no puede callar la triste verdad- que a medida que uno va envejeciendo (o madurando, como quieran) las experiencias de la vida mutilan nuestra capacidad de amar libremente y sin temor, y por lo tanto de escribir "cursis" y "romanticonas" creaciones. Felizmente, hasta el día de hoy, a pesar de todas las amargas experiencias que tuvo mi corazón entre "amores" y lárgimas, puedo afirmar con certeza que no he perdido la capacidad de escribir "cursilerías", por lo menos en mis "días buenos" que claro, son pocos. Y espero no perder esa capacidad jamás. He aquí una pequeña muestra dirigida a quien anhelo aprender a amar:



¿Dónde estás amado?
Ya no te aprecio en los nevados
De nuestra linda Chuquiago

Miro el cielo y está nublado
Procuro respirar el aire que me has dado
Pero ¿cómo?
Si no te siento ni en el prado

Alzo los ojos por socorro
Y luego de tu silencio como niña corro
A los pies del illimani
Y ni siquiera te encuentro allí

Entonces decido a dónde ir
Un nuevo rumbo voy a seguir
Aún más lejos de ti

A los brazos de otro
De alguien más
Que simule darme paz
Que cubra el eco de tu voz
Y me haga sentir que somos dos

Tal vez me esconda en los matorrales
O desperdicie el tiempo en redes sociales
Me emborrache con un buen vino de los parrales
Sin importarme si quiera las implicaciones morales

He vivido en el engaño
Conforme con recuerdos de antaño
Hoy ya no puedo enmendar el daño
Por eso con clamores te llamo

Ven
Acaríciame como antes
Enséñame que soy tu amante

Lléname el alma de pasión por ti
Como cuando iba por ti hasta Irpavi
Quiero saber que no mentí
Cuando anhele entregarme así

¿Acaso puedo sentir tu gozo?
No el que viene con los tiempos exitosos
¿O puedo oír tu expresión?
No la voz de mi frágil emoción
¿Puedo gritar que te amo?
¿Y confiar en mi grito vano?

Quiere tu ausencia que resista el rigor de invierno
Pero necesito a mi amigo tierno
No es solo un llamado es mi clamor eterno


(PD: tenía 21 cuando escribí esto)

viernes, 8 de octubre de 2010

Hoy no es tu día, pero al fin y al cabo soy como quien canta en invierno y lleva su pesado abrigo cuando sale el sol. Tú me enseñaste eso. ¿Sabes? Ayer pensé en ti. No pasaron más de diez minutos -luego de haber dejado de verte- sin que haya podido notar tu figura en mi imaginación, en mi inconsciente colectivo, en mi inconsciente personal. En el trufi camino a casa escuchaba el eco de tu voz a pesar del “Procura” de Chichi Peralta que traspasaba mis i-phones. Intrusa. Es inevitable que ocupes mi mente, que la inspires y la colmes con delicias e ingratitudes. ¿Cómo no pensar en ti en las trancaderas de la 6 de Agosto, 20 de Octubre, Mariscal Santa Cruz… etc? ¿Cómo ignorarte mientras exploro tus curvas, tus subidas, tus bajadas, tus inconsistentes puentes trillizos? Has hecho sitio en mis venas. Tienes tú cien mil rostros. Rostros discordes. Rostros que enseñan. Me he vuelto tu aprendiz. Entre tus bellas montañas he conocido la derrota, y el amargo sabor del éxito. La frustración, el alivio, la ira, el llanto, la euforia. Como imilla coqueta, pacientemente, me has enseñado a diferenciar el enamoramiento del amor, la pasión de la fuerza, abrazándome en tus calles. Y a pesar de que te siento a cada instante, aún no logro entenderte. Insisto. Tus rostros son variados y complejos. Años luz podría escribir acerca de ti y de lo que has hecho en mí con tus mil y un facetas que nada tienen que envidiar al espectro visible. Tus semblantes que utópicamente anhelan una identidad común -capaz de entretejernos a todos: llorones, coimeros, viudos, gordos, ciegos, sabios, médicos, ladrones, altos, vendedores, fuertes, borrachos, come marraquetas, sobrios, casados, santos, presteros, ingenieros, infieles, cocaleros, burócratas, flojos, flacos, frágiles, ociosos, danzarines, minibuseros, karaokeros, marcheros ... ¡collas!- han engendrado una parte de mí. Te amo. Aunque has robado instantes preciosos de mi vida. Te amo, lo digo por primera vez. Con tus calles sucias, repletas de multitudes y tus laderas deshieladas. Te amo. No se lo he dicho a nadie, nunca antes. No me atrevía a pronunciar las palabras, pero me has importunado y no me queda más que confesarlo. Aunque quisiera confesar también que me muero por apagar por tus letreros luminosos y quitarte de encima las publicidades con las cuales te han cargado (aunque sea por un instante), despojarte de tus marchistas y trancaderas, de tus vendedores ambulantes, de tus hediondas calles, de tus edificios quitasoles, de tus ruidosos boliches nocturnos, de tus insulsas gentes que hacen insulsas leyes, de tus perros callejeros y rabiosos. Quisiera plantar hojas de coca en tus sitios aledaños que inspiren diligencia, sazonar tus fricasés con picante que contrarreste la envidia y mezclar el mosto del que hacen tus chelas con granos crudos que inciten a la anti-corrupción. Pero entonces, Chuquiago, tú ya no serías tú y amarte sería sencillo. 


miércoles, 22 de septiembre de 2010

No morí en el intento

Gigante, Insípida, Árida, 
Vacía, Ingrata...



Los muros caen, los muros caen
  Y con ellos las cadenas
  los muros caen, los muros caen
  Se derrumban fortalezas


Querido Diego:


¿Cómo estás? Tus días lejos de casa son horribles, lo sé. Y no recibo noticias tuyas hace casi tres meses. Estoy angustiada. Por eso, y por otras cosas. Pero principalmente por tí. Cuanto aborrezco Santa Martha Acatitla. Y tal lejos, pero sabes, estoy ahorrando para ir a visitarte. Hay, ¿qué comerás? Seguro que la comida no es suficiente, y ¿el agua? Acaso, logras saciar tu sed. Responde mis cartas, que estoy desesperada. Qué, ¿acaso me he vuelto loca?

Mis días se han tornado bastante inciertos ¿sabes? ¿Cómo serán los tuyos?, más dramáticos y agresivos sin duda. He comprobado que las cartas que te vengo escribiendo nunca llegaron a la cárcel. Y que angustia, seguramente, tampoco podrás leer esta carta, pero de todos modos la escribo con el vago ensueño de que la leas, wey.

Mucho hace que no te veo, y algo o alguien, como quieras, con lo que he estado batallando todos los días es esta enemiga, pues. ¡La Sole, chavo! Mucho ya la conozco. Nos vemos todos los días, y no es sencillo. Yo no disfruto su presencia ni su compañía, pero no conozco otras presencias ni otras compañías que sean capaces de permanecer a mi lado. Cuando la miro desde lejos acercarse a mí, un temor indescriptible abraza mi condición humana. Y entonces me redescubro temerosa, inmadura e impotente. Pues desde que te fuiste he vivido así por causa de ella; como una niña precoz que vive una pesadilla. Apenas escucho sus pasos me analizo ¿Cuánto me afectará su presencia esta vez? ¿Podrá cavarme de nuevo la vida hasta llegar al tuétano? ¿O resultará esta vez hacerle el hielo e ignorarla? Diego, anhelo reconstruirme, llenar el vacío de mis días, justificarme, pero no puedo. Pues ya conozco los gustos y facetas de Sole, su sutileza, sus máscaras. Sus virtudes, sus consejos. Su irónica compañía. Ella me agarra la mano. Como amigas de kínder caminamos. Aunque la odio he aprendido “¡No me acaricies!” le digo con voz suave. Pero mi voz es demasiado suave, ella insiste como quien sabe lo que quiere. Entonces. No me queda más, me rindo. Me ha vuelto a hacer daño. Grito. Grito fuerte. ¡Diego! ¡Grito! Grito en silencio. 


Los del barrio me dicen que su visita es transitoria, que tenga paciencia, que pronto me dejará en paz. Me dicen que pronto estarás aquí, a mi lado. Pero como creer esas palabras. Milagro. Quizás un milagro podrá librarme. Pero, ¿Acaso creo en los milagros? La que era antes creía en los milagros, hace algún tiempo. Cuando estabas aquí, cuando sanaste. Pero hoy aquella es extraña. Y batallo con la nueva, con la que poco cree en los milagros. Hay Diego y ni siquiera sé dónde estás tú.


Lo siento, Diego, no sé qué será de nosotros. Pues vuelve pronto, que yo aquí me desbarato.



(  Bonjour día de nosequé
¿Qué traes entre tus manos esta vez?
Seguramente será pues
La incertidumbre en mi sentir
Que amenaza con hacerme sufrir
Ese algo  del corazón
Que no responde a la razón
O que solo refleja mi situación

Brebaje de alquimista, amalgama de sentires,
Mezcla  multiforme, que me hace desconforme
Tienes silueta de soledad, ojos de encierro
Rostro de orfandad, labios de destierro,
Actitud de hierro
No me atormentes más.)


Tu Lianna

Querido Diego:


¿Cómo estás? Ha pasado casi un año y más, la condena está a punto de cumplirse. Y no sabes que te espero ansiosamente. Falta poco, ¿verdad? ¡Muy poco! Chaavo, no tengo noticias tuyas, pero sé que sigues allá. Responde mis cartas, pues. Que yo sé que las has recibido y que las lees. Pero no te da la gana. Es grande el vacío que has dejado en mi vida, en mi corazón. ¿Estarás sano, Diego?

Hemos estado rodeados de malas noticias, pero a pesar de eso ¿Diego? ¡Diego! ¡Algo pasó! Con Sole. Cuando regreses te contaré más al respecto. Ya falta poco, muy poco, verás pues.

Te había hablado ya de mis luchas extremas con ella. Día tras día. Y ella haciéndome daño, ¿pues te acuerdas? Y yo sola, en mis propias fuerzas. Y así transcurrió mi vida por muchos meses, hasta que estuve en el último round, en el definitivo. O ella lograría exterminarme y convencerme de que renuncie a la vida, o yo podría en victoria echarla fuera del resto de mis días.  Luego de permanecer unos segundos tendida en el cuadrilátero a causa de haber golpeado al vacío y a las esquinas del cuadrilátero y haber recibido un golpe fuerte, como por instinto y pude ver que alguien me ayudaba. No , no eras, tú, era el de los milagros, ¿recuerdas? fiel, firme y poderosa al fin golpeé a Sole con una fuerza desmesurada, como de quien empieza la pelea. Y Diego, ya no está ella más aquí. Ha sido la mano suya, la mano del de los milagros, no hay otra explicación. Pero ¡Diego! “si … yo no creo en los milagros”.

Seguro no entiendas esta carta, pero ya te estaré contando cuando regreses. Y te espero, te espero con ansias en el corazón.


Tu Líanna  



lunes, 23 de agosto de 2010

Pausa



We are the strivingest people who have ever lived.

We are ambitious, time-starved,
 competitive, distracted.

We move at full velocity, 
yet constantly fear we are not doing enough.

Tough we live longer
than any humans before us,
our lives feel shorter, restless, breathless.

Elizabeth Hilbert





Será que voy a parar algún rato?


trescuatrocincoseissieteochonuevediez,noparaelreloj,noparalavida,nomedejarespirar.


Algo ha estado pasando con mi existencia estos días. Vivo, parezco y me siento como una máquina. Cualquier minuto que sacrifico para tener vida social equivale a una noche de trasnoche y por tanto sufrimiento físico. Hablo, grito, chillo, corro. En mi imaginación, Pero solo en mi imaginación porque estoy quietita, sentada. Sin hacer ejercicio por mucho tiempo!! Y mi cuerpo lo necesita. Corro a toda velocidad. Pero, sentada al frente de la computadora. Sí, así he estado los últimos dos meses. Y el tiempo pasa no de segundo en segundo si no de hora en hora. ¿Cuándo perdí la oportunidad de andar por las calles y emancipar mi alma? ¿De danzar libremente fuera de casa? ¿Puede alguien devolverme el derecho a disfrutar de la naturaleza? ¿Es eso común en estos tiempos? O ¿soy yo la rara? No lo sé. Imagino que las otros 5 mil millones de personas del otro lado de la red tienen una vida distinta. Pero ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? Además debo meditar más al respecto. Y ¡cuánto trasnoche me costará aquello! Es que cuando paro, cuando hago una pausa, se acelera el reloj. Además justo este tiempo mi teléfono brilla por su silencio.

Cuando no se puede vivir como una quisiera, imaginara o creyese... solo queda sobrevivir. Me alegra que los cerros, montañas y laderas de mi incomprensible Chuquiago me acompañen en esta lucha. Oh ciudad de tantos rostros, tan ingrata, tan compleja. Qué sería de mí sin el sonido de los voceros de tus minibuses, de los martillazos en mi habitación y de mi Illimani despintado en la eventual soledad de mis días.

Hoy lucho como cada mañana contra los amaneceres silenciosos y agitados y como cada noche contra los miles de millones de quehaceres acumulados. Lucho y me canso de luchar. Frágil, recia, sensible, humana. Ya llegará... el tiempo de descansar.


Entre trasnoche y cuanta aflicción, dos puños llenos de trabajo, son el precio, el único precio que puedo pagar, engendrando "fius" para ver pequeños sueños hechos realidad. Una amplia bienvenida al mundo real, y logro trabajar más inteligentemente y no tan arduamente te me habré llevado la medalla. 

jueves, 12 de agosto de 2010

Diligencia? Pero, qué es eso?


No es que sea muy exagerada, aunque sí soy bastante sensible (e ingenua), pero hoy viví una experiencia que podría titular del siguiente modo:  “he vivido una hecatombe, ahora tengo una obsesión”.


Las ametralladoras sonaban indefinidamente. Lamentablemente en mi ciudad, La Paz –como en muchas otras ciudades pobres, imagino- los trabajos que se hacen en ella, en su mayoría no están bien terminados. Se los hace a medias, se los hace por hacer o se los hace para dejar de seguir haciéndolos. Muchas veces ni en el sastre, ni en la limpieza, ni en la policía, ni el ministerio, ni en la alcaldía, ni en el tránsito, ni en el hospital, ni en las empresas de telecomunicaciones, ni en muchas otras instituciones los trabajos se entregan cuando se preveyó que se entregaran ni como se preveyó. (Acabo de presenciar en oficinas del tránsito uno de los ejemplos de burocracia e ineficiencia que ha terminado colmando mi paciencia.) Pienso que este es uno de los factores por los cuales los bolivianitos como nación nos quedamos estancados o retrocedemos, sin lograr avanzar significativamente. La cultura del "yastá". Usualmente mientras transcurre mi vida en esta ciudad fundada para perpetua memoria me topo con estos productos -humanos y materiales- que no están ni bien elaborados, ni  bien terminados; ni son entregados a tiempo. Algunos otros ejemplos que puedo mencionar son: los técnicos que entregan trabajos dos semanas después, los mecánicos automotrices que arreglan el sistema de escape del auto y desarreglan su sistema de amortiguamiento, las composiciones de estudiantes del último año del colegio que luego de ser leídas inspiran suicidio, los informes mensuales de instituciones serias que ignoran procedimientos administrativos, los docentes  mediocres que no dominan la materia que enseñan. (¿Mencioné que era ingenua? y ¿que estaba enojada?). No es asunto de perfeccionismo, si no de excelencia. 

Los atacantes eran muchos. No sé exactamente si lo anterior ocurre porque los trabajadores no pueden, no quieren o no saben cómo hacer mejor el trabajo que deben hacer. Lamentablemente, ocurre todos los días. Entiendo que es un problema complejo y que por lo tanto somos muchos los culpables de la realidad que indica tal situación. Entre ellos los que dejamos que estas situaciones continúen pasando desapercibidas, la “hora boliviana”, la “falta de recursos económicos” y muchos otros que se encuentran fuera de mi control (el clima de mi ínclita ciudad, ¿será?, la producción y venta masiva de bebidas alcohólicas en días de semana, ¿será?, el fácil acceso a las drogas que brinda mi tierra, ¿será?, el sistema educativo boliviano, ¿será?, la crisis moral que se vive y el desorden de la hoyada, ¿será?). Hagamos honor a la frase que dice: "Si te quejas de algo, cámbialo, si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud".  Este es solo un vago intento de darnos cara contra nuestra realidad como ciudadanos y asumir nuestras imperfecciones.

Un pequeño grupo de tanques enemigos tenían inmovilizada a la población. En esta ocasión, de los muchos sospechosos nombrados anteriormente, quiero mencionar brevemente a uno en especial, uno de los que más me preocupa: el sistema educativo boliviano. No soy tan radical al hablar como Medinacelli habló un siglo atrás afirmando que "Somos inteligentes para pronunciar discursos, para hacer versos y escritos, para ir a los parlamentos y a los bailes, pero hasta ahora no hemos inventado nada útil, ni siquiera el betún y no hemos producido una sola idea original que se diga idea boliviana, ni en arte ni en ciencia, ni en humanidades... ¿Cuál es la causa? Yo no culpo a otra cosa que los sistemas actuales de enseñanza…" No soy tan radical, porque me consta que hoy -casi un siglo después- hay bolivianos contemporáneos que, aunque muy escasos, son dignos de admiración (como Jaime Escalante Juan Hurtado y Juan Carlos Patiño) porque le han dado renombre a Bolivia a nivel internacional. Por otro lado, seguramente que el sistema educativo boliviano no es el único responsable de que, en la actualidad, los trabajos realizados por gran parte de la población paceña reflejen indiligencia y conformismo. Sin embargo, a pesar de que la intención de la educación formal es la de constituirse en un instrumento de desarrollo y perfeccionamiento de las facultades intelectuales y morales del ser humano, evidentemente la misma se ha constituido en el instrumento perfecto para entrenar a más del 70% de sus miembros para hacer chanchullos, aborrecer el conocimiento, flojear, gastar el tiempo en cosas poco productivas y que además de ello ha asesinado su potencial y menospreciado su capacidad. En palabras de Baptista Gumucio, la escuela ha bien encaminado a Bolivia al suicidio.  

Me econtraba casi sola en la catástrofe. (¿Será?) No puedo callar la verdad de mis vivencias diarias respecto la triste realidad del sistema educativo boliviano. La escuela ni la universidad llenan sus funciones educativas en Bolivia, especialmente en cuanto a eficiencia, eficacia y excelencia se trata. Largo puede hablarse al respecto. Echando una ojeada mis vivencias, cabe mencionar que pocos ejemplos de personas que facilitan las clases que sean dignas de seguir y que inspiren diligencia conozco hoy en día. Pero la pregunta es, ¿soy la única a la que le afectan estas “pequeñeces”? Hasta el día de hoy no he conocido un sólo docente universitario que cumpla en un 95% los horarios establecidos para desarrollar la clase, ni siquiera un 90%. Uno o dos he conocido que están dispuestos a erradicar la corrupción y el chanchullo. La mayoría, más bien, se resigna a fomentar hábitos que engendran monstruos deshonestos, por temor a perder el puesto delatando la verdad, dejando a causa de la urgencia valores, ética e integridad relegados a un segundo plano.  Eso lo sabemos todos. Y también se sabe que soluciones a este problema demandan una inversión a largo plazo y un precio que muy pocos estaríamos dispuestos a pagar. 

Un grito de auxilio. La hecatombe que he vivido no es sencillamente una guerra más. Actualmente la hecatombe continúa. Balas vienen y van. Pocos luchan por apaciguarla, peo esos héroes existen. La hecatombe hasta el día de hoy ha cobrado miles de de víctimas, en su mayoría niños y adolescentes. Las pérdidas que ha causado no son poco significativas: despropósito, desempleo, pobreza, mediocridad, conformismo, apatía, dejadez, rebeldía... El daño se extiende hacia toda una nación. ¿Voluntarios?

He vivido una hecatombe, ahora tengo una obsesión. Cada día pienso en ello. Lo respiro, lo deseo. Sé que es imprescindible: Concientizar docentes de modo tal que aún conscientes de sus deshonrosos salarios cobren fuerza y responsabilidad para con una Bolivia necesitada,  y capacitarlos para que puedan ejercer sus funciones sabia y responsablemente  sobreponiéndose a la adversidad para que sean líderes dignos de admiración. Educar mediante campañas anti-chanchullo y anti-corrupción a las nuevas generaciones bolivianas en valores éticos que trasciendan la perversión de la sociedad actual. ¿Voluntarios?

miércoles, 11 de agosto de 2010

Cuando se me escapa el ‘’amor’’


Lo siento, sé que no debo dejarme llevar por mis sentimientos –lo dice la voz ingenua de mi experiencia y la de mi consciencia. Lo dice el eco de la religiosidad, lo dicen las voces amargadas. ¿Y qué? Sé que el corazón es engañoso, lo dicen los proverbios de Salomón, el hombre de las 300 esposas y 700 concubinas, el más rico y sabio de la humanidad. El vio  en grande lo pequeña parte que yo veo. Personas que son simplemente mundos maravillosos. Nada puedo hacer yo al respecto. De esas que no solo llaman tu atención, si no que además de escucharlas hablar continúan alimentando la curiosidad. Tres y más ventanas de esas conozco desde hace un par de años y el día de ayer acabo de descubrir una cuarta. Me ha sorprendido y cautivado más de lo que podría imaginar, no lo niego. Salen del común denominador. Tres y más seres que como yo se tornan eventualmente solitarios entre los hombres, para darse a las letras. Para darse a luz y formarse como forma Dios un feto en el vientre materno. Dejando una parte de ellos en el mundo y absorviendolo al mismo tiempo. Mundos extensos. Los otros. No lo niego, hoy se me hacen apetecibles sus obras. Personajes reservados, observadores, que pretenden grabar lo cotidiano sobre algo menos efímero. Viven el momento, y algo más. Si tan solo yo también podría construir lo que construyen a su lado. Si pudiera dejar que se me escape el corazón para que lo construyamos juntos. Cada uno tiene al hombre que anhelo o al menos un poco de él: la perspectiva, el diálogo que maneja, la rutina que vive, el hábito que ha formado, la rareza en su expresión, el entusiasmo por la ciencia, los retos que ha superado, la pasión por las cosas de Dios.  Pero la mayoría de estos seres son lejanos, distantes, platónicos, incluso algunos de ellos vivieron hace cientos de años.

Los amo, diría, pero sé que no es así. Es solo mi estómago el que cree en ese tipo de amor como si fuera el más importante. En ocasiones se revuelve cuando los leo en mi sensibilidad. Llaman mi atención, sin duda. Atraen mi persona, pero solo como podría atraerme una comida en especial, una prenda de ropa o un auto. Por otro lado a mi espíritu investigador le fascina descubrirlos, es como hallar una aguja en un pajar. Pero entiendo perfectamente que ese sentimiento no corresponde plenamente al amor… corresponde más bien al enamoramiento; y nada más efímero y engañoso he conocido, de nada sirve si no es para complementar el verdadero amor, el que todo lo sufre, todo lo espera, todo lo cree y todo lo soporta, el que nunca deja de ser. (¡Cuantas babosadas a las que me aferro, retando a Dios se hagan verdad!)  Y ¡mi ser! Mi ser se conmueve cuando los leo, algo natural. Entonces mi corazón enamorado, gran actor, pretende hacerme creer que va a desbordarse, por amor. Pero no es así. Yo no creo en esa clase de amor como el componente principal de una relación desde hace mucho tiempo, y una variedad de sinsabores me ha ahorrado haber podido discernirlo.  

Por otro lado estoy consciente de que en muchos aspectos ni siquiera me hallo capaz de amar todavía con el amor en el que creo, el de verdad, el principal, ese que permanece. Estoy lejos de responderles un "te amo" de corazón, decorado con obras. Podría haberlo hecho antes en mi picardía, para adornar la situación. Podré hacerlo el día que crea haber aprendido a amar. El día que crea haber aprendido a amar, será el día que acepte con sus mil errores  al amado. Será el día que sienta que he cuidado tan bien de una que puedo cuidar de dos, que sea capaz de dejar de comer para que él coma, de dormir para velar su sueño, de descansar para verlo sonreír, de suplir cada una de sus necesidades y servir hasta mis últimos días sin buscar ser servida... enfin ... dé cimentada en la esperanza esperar entre bosques y años luz para ser suya y solamente suya.

domingo, 25 de julio de 2010

Tastes better




Pedro, hombre moreno, ojos negros, porte de tenista, 30 años 0 hijos y 90 kilos, carácter fuerte, luego de haber tenido una mañana ajetreada y de haber disputado con Ana, está en la disyuntiva de qué irá a almorzar el día de hoy. En medio de su ruta diaria del trabajo a casa tiene muchas opciones y entre ellas una interesante. Habita solo y disfruta la plena libertad de que nadie mande en sus decisiones. O degusta aquello que tenía antojado desde hacia tanto tanto tiempo, lo que le había prohibido el médico, unas hamburguesas calentitas recién preparadas en el restaurante de comida rápida, el Burger King de la Ballivián, o conscientemente decide comer algo más nutritivo y con menos grasa, un plato de lentejas o una sopa de pescado, en la casa de nonita -su tía-. Su jornada laboral de mitad de la mañana no ha sido la mejor de todas, y por si fuera poco había fracasado en su intento por cerrar aquella venta que hace tanto prometería engordar su billetera. Ninguno de estos platos con sazón familiar le atraen en absoluto. Está a punto de inclinarse por las papas agrandadas y la abundante mayonesa que le pondrá a su Chukuta –en oferta solo por este mes. Sin embargo, a medida que va ingresando al parqueo del Burguer, ocurrentemente observa en su imaginación la radiografía de su cuerpo una vez ingerida la deliciosa Chukuta. Se ríe de si mismo. Cuanto disfruta ver esa imagen gorda tirada sobre el sofá que observa descaradamente la televisión. -Viejo irresponsable, se susurra a sí mismo. Entonces, da media vuelta y se dirige a casa de nonita, para el almuerzo.


En mi caso (habla Beatrice), y no soy de otro planeta, de vez en cuando me veo obligada a comer la hamburguesa. Esa olorosa chatarra que hace explotar mi rostro de mochos. Ese conjunto de instantes pequeños a los cuales la gente llamamos vida, me alimenta de todo un poco, hamburguesas, lentejas, mariscos, y restos de watia. !Quien no lo sabe!, la vida está llena de ratos gordos y cavas flacas. Y esta, una de las chatarras de Doria Medina, atractiva, adictiva, me hizo sentir de nuevo. Tanto que en un punto se torna casi imprescindible, para sobrevivir. Momentos intensamente alegres. Unas buenas notas en la universidad, la noticia de la sanidad del cáncer de Dani, algunas de las vanas señales de amor que parece prometer un compromiso en el tiempo. Por eso y por mucho más adoro la vida. Al día cambia el menú, y a embutirse las lentejas insípidas, casi incomibles, insoportables. Para sobrevivir.

Pedro, el ñoño de Pedro,quiere sacarse las lentejas de la boca inmediatamente después de meterse el primer bocado, y recuerda el gran valor nutritivo de las lentejas que la nutricionista le había enseñado dos semanas atrás: hidratos de carbono,  proteínas vegetales de alto valor biológico, bajo contenido en lípidos, vitaminas B1, B3 y B6 y demás vainas. Traga Pedro, traga. Las lentejas son el fracaso. Traga Pedro y convida. Dame de tus lentejas. Quiero amar lo que hacen en mí, ingredientes eficientes y eficaces de mi cotidianeidad. Así fracasada, atragantaré en mi garganta su sinsabor. 

jueves, 20 de mayo de 2010

Dejar las letras


Desde mi punto de vista dos cosas son terribles. 


La primera es para el idealista que escribe literatura, sea o no escritor. Sea o no paceño. Cuando se ha topado indefinidamente con el silencio de lo que cree será su gran creación,  el desperdicio de sus insignificantes horas, su rato de diversión, el alivio de darse a conocer -para conocerse-, la crónica de sus insignificantes vivencias, unos cuantos minutos de algún ocioso o en el mejor de los casos un ávido lector. Se trata de no poder plasmar sus ideas en el papel. 

Es que -entre cerros y laderas, y probablemente también a nivel del mar- es desagradable e insípido el gusto del vacío en la imaginación cuando el corazón está por estallar. "Si no grito lo que siento me voy a morir por dentro!" expresa en esas circunstancias la voz del alma desesperada plagiando al gaucho. Sensaciones varias y palabras pocas. Sensaciones muchas y palabras que juntas no tienen sentido. Los ruidosos tic tac del reloj se vuelven ecos de las cenizas de una prometedora gran idea. Frases ineptas de corta vida. Incapaces de permanecer, dejar huella, liberar, entretener, indagar. Ateromatosis. Hipoacusia. Anquilosis. El futuro bebé que patea y promete reflejar a mamá de repente es abortado apenas antes de nacer. "Déjame gritar!" plagia ahora en coro el ánima a los Holman, Sepúlveda y Villalba. La alegría, la ira, la historia, la imaginación, el rencor, la envidia, el relato, la epopeya, el enamoramiento y la emoción quedan truncados con el mover de los dedos sobre el computador (o sobre el lápiz). Para el idealista que escribe, un papel en blanco una hora después de haber procurado dejar huella es equivalente a un sordo dirigiendo una orquesta. Es una matriz estéril, es un sueño frustrado. Para el sencillo, poco ambicioso, realista, probablemente solo la evidencia de su limitado talento para estas cosas. 

Cuando se acostumbra contarse con frecuencia y facilidad, el no conseguirlo como se quiere, luego de un par de horas de reiterados intentos es terrible. Esto, siempre y cuando lo que pudo haberse dicho haya tenido el potencial de engendrar vida, paz, fe, esperanza, humildad, fortaleza, pasión, amor, verdad y demás virtudes.

La segunda es el que no escribe literatura (ya sea porque es analfabeto, porque no ha conocido la sensación de arreglar letras o porque no le da la gana) o el que ha decidido dejar de escribir. Y lo triste no es que en la mitad de los casos, el que no escribe poco lee y el que ha dejado de escribir también ha olvidado leer, si no que ambos vienen a ser practicamente  lo mismo: sombras. Callan y no producen, no entregan, no buscan para generar, no pueden, ni logran, ni intentan traducirse. No procuran crear. No tejen un camino para conocer (se), para expresar (se), para comprender (se). No proponen analizar ni evaluar la estructura y consistencia de sus razonamientos, opiniones, ni afirmaciones ... En ocasiones se han conformado con ser estáticos, lineales, comunes. No saben como sacarle el jugo las noches de desvelo, desenredar los nudos del alma o crear sus propios mundos. El primero no conoce lo que es contarse, el segundo no quiere ya intentarlo.  

Mucho hace que luego de mis ojos haber visto papeles blancos, no he hecho nada al respecto. Culpa no tengo, verguenza, un poco. Aunque esos instantes de silencio únicamente lograron volver mi corazón a la tinta me hubiera gustado encapsularlos en la eternidad. Tres años. Quizá. He permanecido sin vida. Mucho hace que estoy en coma. He sido una voz muda, que se esconde, que huye. Que no sabe lo que piensa, incapaz de reconocerse, mucho menos recrearse. Que calla, lo bueno y lo malo. Lo rutinario y lo novedoso. Lo interesante y lo común. Lo mal que escribe y lo mucho que intenta. Que se disipa en su intento por erigirse. He sido una voz fantasma. Mucho hace que no hablo, ni grito, ni susurro. No escribo. Desde hoy lo vuelvo a intentar ....