Lo que siento, lo que pienso, lo que sueño, lo que odio, lo otro, lo mío, lo nuestro. Bienvenidos todos los paceños, bolivianos, bloggeros y visitantes de este blog.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Cuando se me escapa el ‘’amor’’


Lo siento, sé que no debo dejarme llevar por mis sentimientos –lo dice la voz ingenua de mi experiencia y la de mi consciencia. Lo dice el eco de la religiosidad, lo dicen las voces amargadas. ¿Y qué? Sé que el corazón es engañoso, lo dicen los proverbios de Salomón, el hombre de las 300 esposas y 700 concubinas, el más rico y sabio de la humanidad. El vio  en grande lo pequeña parte que yo veo. Personas que son simplemente mundos maravillosos. Nada puedo hacer yo al respecto. De esas que no solo llaman tu atención, si no que además de escucharlas hablar continúan alimentando la curiosidad. Tres y más ventanas de esas conozco desde hace un par de años y el día de ayer acabo de descubrir una cuarta. Me ha sorprendido y cautivado más de lo que podría imaginar, no lo niego. Salen del común denominador. Tres y más seres que como yo se tornan eventualmente solitarios entre los hombres, para darse a las letras. Para darse a luz y formarse como forma Dios un feto en el vientre materno. Dejando una parte de ellos en el mundo y absorviendolo al mismo tiempo. Mundos extensos. Los otros. No lo niego, hoy se me hacen apetecibles sus obras. Personajes reservados, observadores, que pretenden grabar lo cotidiano sobre algo menos efímero. Viven el momento, y algo más. Si tan solo yo también podría construir lo que construyen a su lado. Si pudiera dejar que se me escape el corazón para que lo construyamos juntos. Cada uno tiene al hombre que anhelo o al menos un poco de él: la perspectiva, el diálogo que maneja, la rutina que vive, el hábito que ha formado, la rareza en su expresión, el entusiasmo por la ciencia, los retos que ha superado, la pasión por las cosas de Dios.  Pero la mayoría de estos seres son lejanos, distantes, platónicos, incluso algunos de ellos vivieron hace cientos de años.

Los amo, diría, pero sé que no es así. Es solo mi estómago el que cree en ese tipo de amor como si fuera el más importante. En ocasiones se revuelve cuando los leo en mi sensibilidad. Llaman mi atención, sin duda. Atraen mi persona, pero solo como podría atraerme una comida en especial, una prenda de ropa o un auto. Por otro lado a mi espíritu investigador le fascina descubrirlos, es como hallar una aguja en un pajar. Pero entiendo perfectamente que ese sentimiento no corresponde plenamente al amor… corresponde más bien al enamoramiento; y nada más efímero y engañoso he conocido, de nada sirve si no es para complementar el verdadero amor, el que todo lo sufre, todo lo espera, todo lo cree y todo lo soporta, el que nunca deja de ser. (¡Cuantas babosadas a las que me aferro, retando a Dios se hagan verdad!)  Y ¡mi ser! Mi ser se conmueve cuando los leo, algo natural. Entonces mi corazón enamorado, gran actor, pretende hacerme creer que va a desbordarse, por amor. Pero no es así. Yo no creo en esa clase de amor como el componente principal de una relación desde hace mucho tiempo, y una variedad de sinsabores me ha ahorrado haber podido discernirlo.  

Por otro lado estoy consciente de que en muchos aspectos ni siquiera me hallo capaz de amar todavía con el amor en el que creo, el de verdad, el principal, ese que permanece. Estoy lejos de responderles un "te amo" de corazón, decorado con obras. Podría haberlo hecho antes en mi picardía, para adornar la situación. Podré hacerlo el día que crea haber aprendido a amar. El día que crea haber aprendido a amar, será el día que acepte con sus mil errores  al amado. Será el día que sienta que he cuidado tan bien de una que puedo cuidar de dos, que sea capaz de dejar de comer para que él coma, de dormir para velar su sueño, de descansar para verlo sonreír, de suplir cada una de sus necesidades y servir hasta mis últimos días sin buscar ser servida... enfin ... dé cimentada en la esperanza esperar entre bosques y años luz para ser suya y solamente suya.

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