Lo que siento, lo que pienso, lo que sueño, lo que odio, lo otro, lo mío, lo nuestro. Bienvenidos todos los paceños, bolivianos, bloggeros y visitantes de este blog.

lunes, 23 de agosto de 2010

Pausa



We are the strivingest people who have ever lived.

We are ambitious, time-starved,
 competitive, distracted.

We move at full velocity, 
yet constantly fear we are not doing enough.

Tough we live longer
than any humans before us,
our lives feel shorter, restless, breathless.

Elizabeth Hilbert





Será que voy a parar algún rato?


trescuatrocincoseissieteochonuevediez,noparaelreloj,noparalavida,nomedejarespirar.


Algo ha estado pasando con mi existencia estos días. Vivo, parezco y me siento como una máquina. Cualquier minuto que sacrifico para tener vida social equivale a una noche de trasnoche y por tanto sufrimiento físico. Hablo, grito, chillo, corro. En mi imaginación, Pero solo en mi imaginación porque estoy quietita, sentada. Sin hacer ejercicio por mucho tiempo!! Y mi cuerpo lo necesita. Corro a toda velocidad. Pero, sentada al frente de la computadora. Sí, así he estado los últimos dos meses. Y el tiempo pasa no de segundo en segundo si no de hora en hora. ¿Cuándo perdí la oportunidad de andar por las calles y emancipar mi alma? ¿De danzar libremente fuera de casa? ¿Puede alguien devolverme el derecho a disfrutar de la naturaleza? ¿Es eso común en estos tiempos? O ¿soy yo la rara? No lo sé. Imagino que las otros 5 mil millones de personas del otro lado de la red tienen una vida distinta. Pero ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? Además debo meditar más al respecto. Y ¡cuánto trasnoche me costará aquello! Es que cuando paro, cuando hago una pausa, se acelera el reloj. Además justo este tiempo mi teléfono brilla por su silencio.

Cuando no se puede vivir como una quisiera, imaginara o creyese... solo queda sobrevivir. Me alegra que los cerros, montañas y laderas de mi incomprensible Chuquiago me acompañen en esta lucha. Oh ciudad de tantos rostros, tan ingrata, tan compleja. Qué sería de mí sin el sonido de los voceros de tus minibuses, de los martillazos en mi habitación y de mi Illimani despintado en la eventual soledad de mis días.

Hoy lucho como cada mañana contra los amaneceres silenciosos y agitados y como cada noche contra los miles de millones de quehaceres acumulados. Lucho y me canso de luchar. Frágil, recia, sensible, humana. Ya llegará... el tiempo de descansar.


Entre trasnoche y cuanta aflicción, dos puños llenos de trabajo, son el precio, el único precio que puedo pagar, engendrando "fius" para ver pequeños sueños hechos realidad. Una amplia bienvenida al mundo real, y logro trabajar más inteligentemente y no tan arduamente te me habré llevado la medalla. 

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