De los seis punto nueve mil millones de particulares munditos en el mundo, aproximadamente mil millones de estos (el 17% del total) tiene entre 15 y 24 años, conforman el grupo de lo que denomino jóvenes terrestres. Dos millones ochenta mil doce (2 080 012*) de ellos habitan en Bolivia, quinientos cuarenta y cuatro mil quinientos ochenta (544 580*) en el departamento de La Paz y ciento sesenta y cuatro mil setenta y cuatro (164 074*) en la ilustre hoyada paceña. Dentro de la hoyada cada uno de nosotros habita, se expresa y vive de la mano de una cultura compleja. En el presente escrito, no me atrevo a discutir si existe o no un modelo de identidad cultural general del cual todos caminemos de la mano, ni a introducir en un saco de común denominador a estos ciento sesenta y cuatro mil setenta y cuatro munditos multicolores, que maravillan por su particularidad. Así, me limito a opinar acerca de la identidad cultural del conjunto de individuos jóvenes de clase socio-cultural media-alta y alta que residen en la hoyada a partir de lo que leo, veo, medito, escucho y enfrento cuando trascurro esta experiencia de la vida. Por eso, aunque al hablar de "jóvenes paceños" este grupo sea suficientemente representativo en mi limitada individualidad, seguramente para la globalidad de mi cuidad no lo es. Escribo, sencillamente, como quien procura unirse al debate teórico actual respecto a la temática.
En lo poco que he aprendido hasta el día de hoy, entiendo con dificultad -debido a la inconsistencia que presenta desde mi perspectiva- lo que la cultura en la que habito enseña acerca de la identidad juvenil (cultura: conjunto de caracteres, patrones y modelos sutiles y expresos que regulan el comportamiento del grupo de jóvenes paceños). Trato este tema con recelo y delicadeza. El ser joven hoy en día se ha convertido en algo en lo cual no logro –ni pretendo- encajar. De modo general, he aprendido la identidad juvenil de nosotros los collas, está resumida por tres aspectos básicos: (1) vicios: alcohol, cigarrillo y drogas, (2) sexo y (3) capacidad adquisitiva. Dado que aproximadamente el 70% es bebedor excesivo (dato de Cbba, se proyecta una cantidad parecida en La Paz2) no ingerir bebidas alcohólicas lo convierte a uno de otro planeta. Y además de estos tres aspectos, está uno cuarto, vital al momento de conformarse la identidad juvenil: la popularidad- la necesidad de ser conocido, reconocido y de pertenecer a un grupo social significativo (¿quien no espera los fines de semana para aumentar su influencia conociendo "amigos", y tomar unas chelitas o -en el peor de los casos- chupar?). Lamentablemente actualmente, los índices de popularidad juvenil en su mayoría están relacionados con la imagen física y sexual de cada joven –promovida muchas veces por su capacidad para ingerir bebidas alcohólicas, para ser infiel, mantener relaciones sexuales-, con su capacidad adquisitiva y no necesariamente con su valor real, por ejemplo la chica que repitió su atuendo de gala en más de dos ocasiones es mirada con desprecio, y el que siempre invita, es muy bien cotizado.. Finalmente un quinto aspecto significativo en la conformación de una identidad juvenil paceña - como indican Álex López, Ronal Jemio y Edwin Chuquimia en su libro Jailones -es el precio que se le da a lo efímero, lo aparente y lo ostentoso. En la hoyada para muchos jóvenes, el rostro, el cuerpo, la ropa, el número de chicas, el celular, el perfume, la discoteca, el auto y que exista el novio tienen de lejos más valor que los principios, la lealtad, la amistad, la compasión y la dignidad humana. Desde este lado, en medio del caos de la mediana ciudad, se enseña que el futuro es digno de sacrificarse al económico precio del presente.
Algo más lamentable para los paceños que tener grandes riquezas naturales y no aprovecharlas es tener jóvenes potenciales y explotarlos erróneamente. Es evidente que la educación en estos círculos no es lo suficientemente poderosa como para que lo suyo atenúe lo que está de sobra en los círculos. Es indispensable como paceños –jóvenes o no- modelar el concepto de juventud por algo que produzca resultados significativos. Resultaría heroico desenterrar una generación perdida en sexo, alcohol, dinero y despropósito y resucitarla. Suena más melódico inyectar valor, sentido, salud, pasión y esperanza en la vida de los jóvenes que enseñar infructuosamente las consecuencias del consumo exagerado de drogas y bebidas y de la práctica incontrolada de relaciones sexuales. Es tiempo de demostrar que la juventud no es un tiempo de rebeldía ni descontrol para vivir en caos, si no una época de siembra para luego cosechar en abundancia … virtud y paz por La Paz.
1de acuerdo a estadísticas del INE, población total proyectada 2010
2http://www.ops.org.bo/servicios/?DB=B&S11=23263&SE=SN
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