martes, 25 de octubre de 2011
DVA
Quieren cortarme las alas ni
zozobra que mate
romperme el corazón cuando
somos dos los fuertes
estrujarme el alma (Mas
no)
para que pierda el juicio Oir
sus sueños
Amparar
su canto
Quieren verme morir Seguir
con furia
y apagar mi fuego Expectativas
que incendia alrededor Separarse
deshojando mi jardín Dejar
de callar
Vida
Odian mi risa Acaso
prodigio
el fulgor de mis ojos
los caminos construidos Escupir
su espera
el porvenir que mi importunidad Sumisión
ha trazado Quebrada
Pretenden saquear mis castillos Distinguir
su mando
desataviar los adornos de mi casa Comparación
atravesar sus recovecos Depreciada
con aires de rencor
Narrativas
heredadas
No ven que lo necio avergüenza a lo sabio Libertad
y lo que no es ridiculiza lo que debería ser Anhelada
que no hay sol que queme Mendigar
amor
Olvidado
Manzanillo
Deshojado
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miércoles, 17 de agosto de 2011
Trapitos al sol
Si se trata de ponerse la mano al pecho y despertar a la verdad, hay un par de cosas con las que no estaríamos del todo contentos. Luego de haber gastado (invertido, desperdiciado?) tiempo en la universidad, pienso fríamente en los logros y resultados obtenidos. No como para justificar cosas reales que de pronto me cuestan aceptar, acerca de mi misma, de mi país y de la universidad en Bolivia, sino más bien a modo de sincerarse. Una mirada subjetiva.
Entre las huellas dejadas por mi andar en la institución que me educó está más de una vida transformada, para bien, la cual pudo dejó hábitos dañinos por una esperanza sana. Además de eso, el haber comprobado empíricamente que la honestidad y el trabajo duro tienen su recompensa y que la mano, favor y sustento de aquel en quien creo está siempre sobre los que le temen y honran. Reconocer el valor del trabajo en equipo, haber encontrado al menos una amiga sincera, aprender a aprovechar las oportunidades y adiestrarse en buscar y pedir ayuda fueron sin duda los puntos fuertes, los destacados de esta trayectoria.
Entre las huellas dejadas por mi andar en la institución que me educó está más de una vida transformada, para bien, la cual pudo dejó hábitos dañinos por una esperanza sana. Además de eso, el haber comprobado empíricamente que la honestidad y el trabajo duro tienen su recompensa y que la mano, favor y sustento de aquel en quien creo está siempre sobre los que le temen y honran. Reconocer el valor del trabajo en equipo, haber encontrado al menos una amiga sincera, aprender a aprovechar las oportunidades y adiestrarse en buscar y pedir ayuda fueron sin duda los puntos fuertes, los destacados de esta trayectoria.
Entre las carencias, los pocos estímulos al desarrollo de una consciencia más crítica que memorística. Mi preparación para hacer frente la realidad laboral deja mucho que desear a nivel global. Si bien aquí puedo desarrollar proyectos, diagnosticar fallas, diseñar soluciones, afuera me comen los otros. De pronto escucho el eco del … “y ahora qué con todos estos años”, es asunto personal. Además observo rostros, como el mío. Los rostros de mis compañeros, sus records académicos, sus voces de pánico al defender sus proyectos de grado con ojos llorosos me susurran que no soy la única. Triste, mal de muchos consuelo de tontos, pero el que calla otorga.
Los casos de corrupción que he descubierto, en todos estos años son practicamente incontables. Pero qué se va hacer es lo normal en nuestro medio y ¿acaso alguien va sacar fuerzas de la nada, de la debilidad para ir en contra de eso? Pocos, o nadie.
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martes, 2 de agosto de 2011
Ingenua amnesia
No recuerdo cuando fue la última
vez, que vi a los enfermos de sida en los hospitales, de los canales de
televisión en las series estadounidenses. Era mucho más entretenido verlos
flirteando, entre humor siendo seducidos y teniendo relaciones sexuales. Once por ciento del producto interno bruto. Cuanta
gracia entre subtítulos, risueños momentos de placer. Más no recuerdo cuando
pronunciaron las últimas palabras de su vida, reflexiones tabú "plan you future, this is not it" "Mi proyecto de
vida se derrumbó, yo no quiero morirme, pero es hora de partir". Las
cámaras no estaban allí, yo tampoco pude verlos y si los vi, no me acuerdo. Quizás
fue antes de las ocho, mi itinerario cotidiano de televisivo entretenimiento. No
recuerdo el momento el que sus padres sellaban con lágrimas su entierro. Estaban muriendo de SIDA.
Cuándo fue que a través
del coaxial transmitieron la señal que con descomunal ingenio reflejara el
dolor de la madre que se siente asesina, acabando de abortar la criatura de su
mirar “célula apenas, si quiera con vida” pobre la niña no es más la
misma. Y es que no quedó documentado, exceptuando el instante de descontrol, el
final de la pequeña vida. Tampoco el ocaso de la relación de la culpable mujer con su
príncipe azul del ensueño, desde NBC para el mundo. Veinte millones de expectantes
y más de ocho temporadas. Cómo no estar globalizando sus vidas, cuando el ingenio del centro de los Ángeles, les da a los espectadores nivel de valor agregado.
Creo que anda mal mi
memoria, pero quisiera acordarme cuando fue que vi esa historia. El padre alcohólico dejaba a la intemperie a su familia, tres hijos con su
futuro frustrado y una mujer curtida por los golpes que le daba. Ella
llorando en las escaleras, elevando el clamor a su cielo. Solo me acuerdo que
era divertido, salir a festejar con los amigos. Dejra por un instante la carga del consciente vivido. Increíbles momentos de contentamiento,
Lily y Marshal en medio. Siete temporadas y ni siquiera se revela el misterio.
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sábado, 2 de julio de 2011
Su majestad
Cuan hermosa eres amada mía
Cuan hermosa eres!
Tu ojos son como palomas
Cuanto me ama,
oh gran rey. Me ama hasta el infinito. Su majestad, ha usted puesto todas las
cosas para mí para hacerme sonreír. Soy su princesa. Soy su respirar. Ha
diseñado, oh gran rey, mundos fascinantes, para mí. Un lugar para cada cosa y
cada en su lugar. Encerrando con puertas el mar cuando se derramaba
saliéndose de su seno, mandado a
la mañana, y enseñando al alba su lugar; para que ocupe los confines de la
tierra. Partiendo conducto al turbión, y dibujando el camino de truenos y relámpagos, engendrando las gotas del rocío,
atando los lazos de las Pléyades y desatando las ligaduras de Orión.
Poniendo sabiduría en el corazón, y dando al espíritu inteligencia. Cazando la
presa para el león, saciando el hambre de los leoncillos, alimentando a las
aves del cielo. Maravillosas obras, oh Majestad. Y cuánto trabajo le habrá
acaso costado tejerme en lo profundo de la tierra, mandando para mí la
vida. 30 mil millones de neuronas con 100.000.000.000.000 conexiones cada
una, 25 millones de glóbulos sanguíneos, pares de
cromosomas, billones de células, un camino del sonido y una perfecta
cámara fotográfica, entre otros prodigios. Hoy respira, habla, inspira,
clama. Y más allá de eso, oh Rey, sepa usted, ha provisto sombra, para los días
de calor, cuando se carcomen el derecho y la verdad. Cuando el sufrimiento
atenta la tranquilidad. Una larga lista podría yo escribir, pero no pretendo
cansarlo. Finalmente, entonces, para poner punto final a esta masiva, déjeme
mencionar la gratitud que siente mi espíritu por sus bondades y su bálsamo, el
que envió el verano pasado. Bálsamo para profundas heridas, desenredando nudos
y tiñendo de colores arcoiris recuerdos traumáticos. Recuerde ahora usted todo
lo que debo. Pero recuérdelo sólo por un instante y perdone mi deuda una vez
más. Desde el día que me adoptó, debiendo yo ser esclava me entronó, mi vida en
el palacio es toda una aventura. Prometo escribirle con más persistencia.
Historias varias tengo, para a usted enseñar. Y sepa bien, que la seguridad de
su amor, su abrazo, las melodías que canta a mi corazón y sus ojos de sol son
el germen, el misterio, el origen de todos mis poemas.
Publicado por Beatrice en 22:14 0 comentarios
Etiquetas: letras, minificciones, vivencias
domingo, 26 de junio de 2011
Común
Nada puedo esconder
Que no soy nada sin ti
--
Todo lo sabes de mí
Que cuando me miras
Nada puedo ocultar
Tatiana, sí, por más difícil de creer que resulta, era humana, demasiado humana, también. Para la cara ingenua de la vida, había sin duda aprendido a esconder su humanidad en la soledad de cuatro paredes. Este rostro colectivo anoréxico (la vida) estaba increíblemente necesitado de un modelo de integridad, se había acostumbrado a esperar de Tati solamente buenos resultados. El ambicioso y utópico rostro, clamaba por la manifestación de una vida recta y sin tacha como la de Tati, más aún en una era en la cual los tabués de los viejos tiempos, principalmente la sexualidad, promiscuidad y homosexualismo habían sido reemplazados por un nuevo tabú: “Vivir en base a principios morales”.
Pasados diez meses del debut de Tati, en escena, su primera obra de teatro luego de muchos años, se asombró el sediento rostro colectivo al asimilar que Tati lloraba, no sólo de emoción, no solo por compasión. Lloraba frente al público y cuatro veces al mes por detrás de los bastidores. Detrás de los bastidores por insignificantes pequeñeces, esperando aliviar los neurotransmisores que causan la angustia. Cuando se daba al llanto en escena, se hacía uno con el personaje, no pudiendo controlar sus lágrimas en frente de su audiencia, que la aclamaba. La audiencia la amaba, la aplaudía. Podía compenetrarse con su rol de vida entre telones. Pese a su talento, la bandida era increíblemente despistada y olvidaba con constancia detalles del manejo de espacio sobre la plataforma, abriendo paso a la improvisación, que requería su total concentración. Gran decepción para el ingenuo rostro sediento de la vida, Tati aún se olvidaba el guión, aún cometía horrores actorales, aún tenía sus buenos días y sus muy malos.
El rostro, por su parte, llevaba sus prejuicios y sus inconscientes expectativas lo dejaban perfumando de un vehemente anhelo que los alcoholes, y noches de soltero apenas podían colmar. El rostro realista de la vida aceptó, al menos, que a pesar de que en sus días muy buenos Tatiana quería transformar al mundo desde la plataforma, hacer sentir el carente sentido de su arte o al menos dar vida a sus espectadores con alguno de sus roles teatrales, entregándose a la actuación de manera abierta y espontánea, fuera de escena su vida iba al rito de una onda sinosoidal. Cuando se aseguraba de tener su vida y prioridades en orden y de vivir con visión, procurando explotar su potencial, planeando un sinfín de tareas, actividades y compromisos de pronto podía apenas sobrevivir. Y entonces era incapaz de servir, apoderándose el desorden de su mente y habitación. Haciendo la melancolía que brotaba de sus obras teatrales contagio en sus asuntos cotidianos. Se hallaba lejos de actuar amable, bondadosa y confiablemente, entorpecía sus pasos y dichos y carecía de entendimiento.
En esa ocasión había acabado de ordenar su vestuario y empacar la utilería, taqueando la mochilla con sus enseres. Se la vio saliendo de prisa del teatro, de trote por Corrientes. Luego de su secuestro y desaparición, la busca el rostro de la vida, apenas se lo traga, pero Tatiana ya no está.
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Etiquetas: minificciones, vivencias
lunes, 6 de junio de 2011
Noblito
Varón que ha dibujado el tiempo
Sé que te sientes cansado,
Sé que en silencio gritan tus labios:
¡Dónde se han ido los años!
Por las laderas sopla el viento,
difícil no estar asustado
Y con el bullicio de la ciudad,
cuanta frustración amenaza despojar,
los frutos que de tu nobleza habrás de cosechar
Parecen no estar a la vista
los resultados de tus sosegados consejos sabios
de tus pasos esforzados
del amor que has demostrado
Sin ahondar en lo profundo
puedes ver la riqueza de aquellos del mundo
en una era de desafíos cargada
con ambición que no les sirve de nada
porque sus hijos viven desconcertados
en alcoholes y drogas refugiados
El cariño y dulzura que han dibujado tus acciones
no podrá despintar jamás el devorador,
lo sabemos, todo se trata de amor,
lección de vida que has de lejos aprobado.
Echando fuera mi temor con tus brazos,
en momentos de enfermedad.
Susurrando palabras tímidas,
pocas pero significativas,
que han secado mil lágrimas.
¿Que sería la hijita del “noblito”?
Ninguna más que otra que imite noblemente sus virtudes.
Publicado por Beatrice en 15:34 0 comentarios
Etiquetas: vivencias
sábado, 28 de mayo de 2011
Cuentos de hadas
Se despertó consternada, recordando los días en los que contaba sus lágrimas, en aquel hogar. Sola, abandonada. Su madre y su padre la habían dejado, y tenía que pelear con las otras para tener un poco de atención. Sus estrategias eran varias. Enfermar. Hacerse a la enferma, maquillándose con restos de pinturas que robaba. Aquel día escribió en su diario:
“Soñé un sueño, un caluroso sueño, vi a papá. Soñé cuatro años de mi vida que pasaron como película por mis ojos. Soñé que Papá era trabajador, fiel, sincero nomás, y nada hablador. El controlaba su lengua y además todo su cuerpo, no golpeaba a nadies, no así como en el hogar. Soñé, pero el sueño era muy real. Papá era de esos tipos que saben pensar, así profesionales, que saben bien las cosas, las buenas y las malas, y tenía, ay, eso pues, como se dice… sabiduría! Y en mi sueño él me enseñaba cosas de la vida, me ayudaaba en mis estudios. Me hablaba además para poner mis pies en la tierra cuando quería soñar un poco de una palabra me mostraba la realidad. Papá, en el sueño, era responsable, y daba plata a mi mamá para que maneje la casa. El era sencillo, y era feliz sin muchas cosas ni mucha plata. Lo hacía feliz vivir en familia, conmigo, con su hija. Papá amaba a su familia, a mí y había tenido yo un hermano más en mi sueño. Yaaa. Su familia era su razón de vivir. Papá cuidaba su familia. Papá amaba a su esposa. Y la ayudaba a secar platos, a cocinar, así bien raro. Uta y mamá…mamá muy tierna, bonita y cariñosa. Y bien responsable como ese papá. Era dulce, de esas mamás que no pueden dejar de cuidar a sus hijos y a su esposo. Los alimentaba, los llevaba al médico, y compraba riiiica comida. Ella también me ayudaba en mis estudios. Y no era de esas que sueñan con ser mujeres de negocios ni nada de eso, ella era feliz siendo una buena amiga, deportista, porque bailaba de vez en cuando, animadora, la que dirigía la casa tenía todo el hogar, ¡ay que linda palabra! en orden. Era una buena mamá. Humilde, porque escuchaba cuando yo la reñía así despacito y si tenía razón reconocía que había hecho mal. Mamá también hacía algo bonito. Rezaba por su familia, aunque ella le llamaba orar, decía que rezar no era igual que orar. Pero yo no entendía nada. Y creo que ese su Dios al que oraba la hacía feliz, porque no renegaba como reniegan las mamás. Mamá manejaba la plata que le daba papá. Compraba ropa, comida y manjares para la casa Preparaba el desayuno todos los días para sus hijos, para mí también. Ella luchaba creo que porque su Dios le daba fuerza, pero siempre que veía que las cosas no salían bien ella no se quedaba con las manos cruzadas.”
Desde entonces todos los días lo leía, hasta tal punto que llegó a memorizarse lo que había escrito en el diario. “por si se pierde, por si se pierde” decía.
Publicado por Beatrice en 16:40 0 comentarios
Etiquetas: minificciones
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