Sobreviviendo en La Paz

Lo que siento, lo que pienso, lo que sueño, lo que odio, lo otro, lo mío, lo nuestro. Bienvenidos todos los paceños, bolivianos, bloggeros y visitantes de este blog.

martes, 26 de junio de 2012

Sobre brazas


Con la mente en las tostadas rancias del desayuno, y una leve esperanza risueña en el vientre abre el portón que la acerca a Asu. Los diálogos previamente ensayados no se veíaon n amenazados por la humedad del ambiente, ni la altura de la urbe, ni los juicios arrogantes. Con destino a San Juan de Porongo, en busca acaso del recuerdo de Vidal Sosa inició la marcha a uno de los tantos destinos que las lluvias habían dejado fuera del alcance de los transeúntes y los pasajeros, y los cambas. El punto exacto de partida resultaba tan incierto como las páginas de una historia olvidada que habrían de trazar los próximos cuatro días. El municipio cuya cantidad de habitantes le resultó a Hada extremadamente difícil de investigar resultaba difícil sondar. 


domingo, 10 de junio de 2012

Su majestad II


Bendice alma mía
Rinde a su nombre adoración
Y no olvides sus beneficios
Bendice alma mía

Es cursi, me avergüenza hablarle con tanta ingenuidad, su majestad, pero no puedo negar su mano. Su abrazo fuerte. Que todas las cosas nos ayudan a bien para aquellos que lo amamos. Que solo veo al pasado y me asombra entender como ha hecho realidad cada uno de los deseos de mi corazón, uno por uno. He sufrido a sus pies, tantas veces derramando lágrimas, por obedecer sus arduos mandatos, el dolor de obedecer si ver resultados inmediatos. De dónde ha venido, alteza, ahora me sorprende su amor, las alegrías que me ha dado, de las que llena mi vida, me hacen sentir la princesa de un cuento de hadas que no termina aún, maravillas las suyas, maravillas son. Como no darle mi vida entera. Su gran amor ha cambiado mi vida, su libertad me ha dado alas para volar sin descansar. Bienaventurados los que esperan en usted, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansaran, caminarán y no se fatigarán, ahora entiendo. El poder de su amor, no consiste en que lo haya necesitado, frágil, si no en que usted me amó primero, que ha hecho lo vil, lo necio, lo cruel del mundo, lo que no es para que sea. Que se ha glorificado en mi debilidad. Sonría, porque si antes vivía por usted, mi destino estará en sus manos. Quiero obedecerle más, vivir en su presencia. Cuanta gracia en la adversidad, cuanto cariño en la tempestad. Dulces sueños, majestad.


martes, 5 de junio de 2012

Tempos



Triste es el hombre en el 
que nada queda de niño  Arturo Graf
Todo verdadero genio está obligado 
a ser ingenuo Friedrich von Schiller
Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. 
Y es ella la que me protege  Antonio Porcha


Odiosa
Saca una pistola
Mátala
acalla esa voz

Recién despierta a la vida
Ochenta bajo tierra
Sin derecho a opinar

Esa expresión sin remedio
Su caballo en el cuento
Y que chille
Una sola de mano del viento

Ahora únicamente narrativas
Personas de carne sin huesos
la matas alegre
Dulces alas su tiempo

sábado, 19 de mayo de 2012

Perorata


Porque suena mejor, que el verso de uno solo


-¿Puedes ver lo que has hecho? Veinte metros cuadrados han sido mi pretexto. La posibilidad no ha existido como algo independientemente de mi misma, ha brotado de aquellas cosas en las que he dejado irradiando pedazos de mi ser.
-Puedo ver en tus ojos las palabras que no has podido entregar a mis odios.
-Las determinantes sociales y biológicas mezcladas con el devenir de la ruleta de los clubs de juegos pueden labrar el destino. Te pregunto si es casualidad que conozcas cada anhelo de mi corazón. ¿Post hoc?
- dime, ¿me quieres?
- Por ahí decían que tus pensamientos son más altos que mis pensamientos. Cuando desmayé en faldas de tus cerros deshielados fue porque hube pensado no hallar tu bondad en la tierra de los vivientes.
- dime, ¿me escuchas?
- Y mientas sonreías a mis ojos llorosos, a mi lomo agotado y a mis ojos cansados, recordabas el día que mi embrión vieron tus ojos. Soy mujer de carne y hueso que llora, come y va al baño. Nada más que un frágil destino que se lo lleva el viento, una niña procurando afrontar sus responsabilidades.
- debo decir, valga mujer, que bien comprendo tus palabras.
- Jugando a ser mujer mientras busca reinventarse mil veces, como enseña el siglo xxi. Mientras a mi alrededor hay heridos y desaparecidos, protestas y marchas, muertos crisis y pobres yo pretendo conjugar estas veinticuatro horas, entre escritos, vivencias y realidad para canta como Violeta, imaginar como Lucas y vivir como King soportando el peso de la responsabilidad. La autonomía de mis pensamientos comienza a tener sustento.
- (ríe)
- Tu silencio me ha dado el eco de tu reflexión siempre útil para mí. Son solo hechos observables, olvídate de la certeza de encadenar con tus dichos, no es aprobación o desaprobación en términos de lo que debes pensar de ellos. 

jueves, 10 de mayo de 2012

Sonatas


Tesoros he guardado, niño
Muchos años como el oro
En sus manos mi alma ha amamantado

Hay penumbra en los sueños
El dolor de amistad
Que duerma en Warnes

"je ne sais quoi"
Río
De pueblo en pueblo, andamos

San Ignacio
El que te atrapa
Distancia araña

Dos complices guardando la vida
Que brota desde la cuenca del corazón
A orillas del Piraí

El jefe manda en esta fábula
Ochoós a la puerta de la casa
Que con hojas marchitas dibuja camino

Compras el cielo con tu guitarra
Voz de fábula
En mi ingenuo cuento

Cuando me despierte el cabecilla
Dile que su designio
Me lo trago de lleno

La Moqueta lleva mis pasos
Y el verde viva
En tus recuerdos

Dígame que me calle y estará sacando de los vidrios rotos de mi alma decenas de frases que llevan sentido en el contexto de  la que habito. La que de pronto se torna extraña y traidora, la que no puede controlar el fuego que despiertan las huellas inciertas de los pasos de otro extraño. Misterioso de sonrisa perceptible. Tengo temor que descubras que en realidad no soy nada. Nada especial llevo en el alma. La religión no forma más práctica usual de mis conversaciones, mis labios han perdido su toque poético, y el lugar escucharás una voz galga hablándote, y un rostro sonrojado que procura esconder el eco de la necesidad. Y si además descubrieras mi fragilidad personal haciéndola trampolín de una aventura que no deje más que marcas de agua en su diseño, no me quedaría más que aceptar el odio de mis imperfecciones y lo difícil que se torna aceptarlas y aceptarte a ti en ellas. Y si de pronto pudieras entender que el noble mosto debería parir mi alma porque el mundo lo dice, ese mosto es para el vino que se sirve luego que se ha emborrachado la gente, el de mala calidad, al que le cuesta entregar sabor, ¿acaso seguirías ansiando los viajes en paracaídas y las escusas para festejar? Mírame y descubre el temor de sentirme libre con lo que soy sin pretender piedad o amor o compostura. Cuando midas con vara chica los pocos rastros que he dejado y no te alcances los dedos para contar las veces que pasé desapercibida. Sin voz ni voto, sin opinión ni derecho, retraída, quieta y muda. Me avergüenza saber que no he podido resolver el problema de las guerras, ni saciar el hambre de las caras escuálidas que roban mis lágrimas. Quiero vomitar cuando entiendo mis pobres habilidades y cuanto requiero pelear para sentirme fuerte, responsable ciudadana, mujer de negocios, cortesana. Qué mas da si descubres que no hay nada que descubrir, nada que pueda interesar. He desperdiciado mis años repitiendo frases que no han pasado a mi memoria de largo plazo. No sé de música, ni cine. Prefiero dormir que bailar. Y llorar que cantar. 

domingo, 22 de abril de 2012

Estirpe la mía


Quiero escribir al cielo desde esta habitación sencilla. Calurosa la noche estrellada, el ventilador gira y gira. Quiero decirles aquellos, que tanta maravilla han dejado, cuando repaso en mi mente sus rostros ancianos. Hoy compruebo no es mentira, bendecida hasta la tercera vida, de generación en generación. Miro el techo bajo. Quiero que esta carta traspase las nubes, y llegue a sus oídos seres queridos. Desde la ciudad de los anillos cuantos atajos deberás pretender mis trazos. En mi corazón la gratitud se agita, por lo que con paciencia, trabajo y abnegación han hecho para mi vida. Veinticinco grados, eso es alegría. Hasta la tercera generación será bendita, y ustedes en su arduo trabajo y ferviente amor son la causa de mis dichas. Cuanta paciencia, cuanto cariño, han cimentado en numerosas vidas, que hoy me bendicen en gratitud, su generosidad no ha sido vencida. Imagino sus rostros arrugados, cómo sonríen de ver los lirios, los tulipanes y manzanales. Es verde tierra la que hoy habito, y ustedes fieles sonrisas angelicales. Imagino sus canas hechas colores, y entre serafines danzando sutiles. Cobra mi alma fe en la vida, al ver que principios no son defraudados. Cuantos corazones han consolado en su humilde villa los han alimentado. Pasan los años y se cosecha el trigo. Trinan las aves de su esperanza, y el rocío me acaricia el semblante. Son como niños en eternos jardines y yo de mano de aquellos principios, seguiré sus pasos, determinada. Sembrando justicia, sembrando vida. Les han dado risa, una familia. Han sido amigos de su huérfano camino. No muchos bienes , más cariño de padres. Sembrando esperanza de que fe mueve montañas. Ser bueno y atento, siempre esforzado, honesto y sincero, de trabajo honrado. Ser fiel a lo puro, lo que es de buen nombre, amar sinceramente, atento al amigo. Eso han sido, sencillas presencias. Han visto en la vida, irse sus esfuerzos,  han pasado vanos los frutos de sus manos. Hoy son otros los tiempos. Vean las semillas hechas parcelas, verdeando olivos en oasis encantados, sus ojos llorosos mojan mi almohada. El generoso será prosperado y el recto de camino jamás humillado:




Corazón taciturno,
en espacio de la vida,
sencillo,
son primicias de año.

Las primeras jornadas
atacando lo ingenuo,
de cara al asfalto y vereda.

La cuantía capital,
el sacrificio paterno,
fortaleza mujeril,
no por sabios los viejos.

Es el “mundo de los grandes”,
infante corazón,
despierta.

Se adapta al mundo,
creación hecha a su medida.
Ríe,
la imposibilidad de lo absoluto.

Como sierva,
hay lamento,
y como cabeza
lo incierto,

Sea apenas, 
más que aquello,
barrro y alimento.

¿importunará el rival
en pleno siglo XXI?
Y la sobrepoblación planetaria,
no aplacará la fuerza hallada.

Formación eterna,
no es gratis el enseño.
Agradezco al altísimo,
no agonizo, canto.

Y la vida de a dos,
otro asunto bizarro,
como labrar el campo,
ella ser la que ha necesitado.

La relación,
usos, prácticas diarios
Se suma la crítica brecha,
no perezco, amo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Reposo


Lunes de carnaval, acompañada pero consecuentemente sola. Qué momento más perfecto para disfrutar del aire de la noche, aires frescos, el rocío de la noche de la mano del compás de cuetillos sin son ni ton. Uno de esos momentos para fotografiar el lacro cielo recitando “Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado!”  la canción desesperada, de mi amigo chileno -y no vaya a ser que su nacionalismo, como abusivo refractario, cómplice de la mediterraneidad de mis tierras y en memorables días como este vaya a separarme de su arte, jamás, no-  quien como profecía contaba este momento de mi vida, de la vida de todos, ese momento inevitable: encontráseme yo algún día (hoy, carne a Baal) en cualquier parte (mi floreado jardín), en cualquier lugar indefectiblemente conmigo misma, pudiendo ésta ser la más feliz o la más amarga de mis horas. Es ambas. Florece por paraje secreto de mi condición pálidamente un serpollo con nuevas simientes, proyectos, deseos, amores.  Contenidos sentimientos de tierna esperanza, anudando el tiempo como instante que nunca ha de llegar, como laberinto de viejos recuerdos, y encarados pasos, como espejo a meditar en mies abundante. Existe la leve posibilidad de no haberse sembrado lo suficiente, el lance de haber invertido en profundidad, mas no en intensidad. Cardos rodeando raíces de azafrán.  Por más que haya la insolación desplumado los finos vestidos de seda irá a quedar el sello de la verdad. Sting de fondo, Desert Rose. Y prontamente, es hora de salir. De vuelta a festejar.