Porque suena mejor, que
el verso de uno solo
-¿Puedes ver lo que has hecho? Veinte
metros cuadrados han sido mi pretexto. La posibilidad no ha existido como algo
independientemente de mi misma, ha brotado de aquellas cosas en las que he
dejado irradiando pedazos de mi ser.
-Puedo ver en tus ojos las
palabras que no has podido entregar a mis odios.
-Las determinantes sociales y
biológicas mezcladas con el devenir de la ruleta de los clubs de juegos pueden
labrar el destino. Te pregunto si es casualidad que conozcas cada anhelo de mi
corazón. ¿Post hoc?
- dime, ¿me quieres?
- Por ahí decían que tus
pensamientos son más altos que mis pensamientos. Cuando desmayé en faldas de
tus cerros deshielados fue porque hube pensado no hallar tu bondad en la tierra
de los vivientes.
- dime, ¿me escuchas?
- Y mientas sonreías a mis ojos
llorosos, a mi lomo agotado y a mis ojos cansados, recordabas el día que mi
embrión vieron tus ojos. Soy mujer de carne y hueso que llora, come y va al
baño. Nada más que un frágil destino que se lo lleva el viento, una niña
procurando afrontar sus responsabilidades.
- debo decir, valga mujer, que bien
comprendo tus palabras.
- Jugando a ser mujer mientras
busca reinventarse mil veces, como enseña el siglo xxi. Mientras a mi alrededor
hay heridos y desaparecidos, protestas y marchas, muertos crisis y pobres yo
pretendo conjugar estas veinticuatro horas, entre escritos, vivencias y
realidad para canta como Violeta, imaginar como Lucas y vivir como King
soportando el peso de la responsabilidad. La autonomía de mis pensamientos
comienza a tener sustento.
- (ríe)
- Tu silencio me ha dado el eco
de tu reflexión siempre útil para mí. Son solo hechos observables, olvídate de
la certeza de encadenar con tus dichos, no es aprobación o desaprobación en términos
de lo que debes pensar de ellos.
0 comentarios:
Publicar un comentario