sábado, 28 de mayo de 2011
Cuentos de hadas
Se despertó consternada, recordando los días en los que contaba sus lágrimas, en aquel hogar. Sola, abandonada. Su madre y su padre la habían dejado, y tenía que pelear con las otras para tener un poco de atención. Sus estrategias eran varias. Enfermar. Hacerse a la enferma, maquillándose con restos de pinturas que robaba. Aquel día escribió en su diario:
“Soñé un sueño, un caluroso sueño, vi a papá. Soñé cuatro años de mi vida que pasaron como película por mis ojos. Soñé que Papá era trabajador, fiel, sincero nomás, y nada hablador. El controlaba su lengua y además todo su cuerpo, no golpeaba a nadies, no así como en el hogar. Soñé, pero el sueño era muy real. Papá era de esos tipos que saben pensar, así profesionales, que saben bien las cosas, las buenas y las malas, y tenía, ay, eso pues, como se dice… sabiduría! Y en mi sueño él me enseñaba cosas de la vida, me ayudaaba en mis estudios. Me hablaba además para poner mis pies en la tierra cuando quería soñar un poco de una palabra me mostraba la realidad. Papá, en el sueño, era responsable, y daba plata a mi mamá para que maneje la casa. El era sencillo, y era feliz sin muchas cosas ni mucha plata. Lo hacía feliz vivir en familia, conmigo, con su hija. Papá amaba a su familia, a mí y había tenido yo un hermano más en mi sueño. Yaaa. Su familia era su razón de vivir. Papá cuidaba su familia. Papá amaba a su esposa. Y la ayudaba a secar platos, a cocinar, así bien raro. Uta y mamá…mamá muy tierna, bonita y cariñosa. Y bien responsable como ese papá. Era dulce, de esas mamás que no pueden dejar de cuidar a sus hijos y a su esposo. Los alimentaba, los llevaba al médico, y compraba riiiica comida. Ella también me ayudaba en mis estudios. Y no era de esas que sueñan con ser mujeres de negocios ni nada de eso, ella era feliz siendo una buena amiga, deportista, porque bailaba de vez en cuando, animadora, la que dirigía la casa tenía todo el hogar, ¡ay que linda palabra! en orden. Era una buena mamá. Humilde, porque escuchaba cuando yo la reñía así despacito y si tenía razón reconocía que había hecho mal. Mamá también hacía algo bonito. Rezaba por su familia, aunque ella le llamaba orar, decía que rezar no era igual que orar. Pero yo no entendía nada. Y creo que ese su Dios al que oraba la hacía feliz, porque no renegaba como reniegan las mamás. Mamá manejaba la plata que le daba papá. Compraba ropa, comida y manjares para la casa Preparaba el desayuno todos los días para sus hijos, para mí también. Ella luchaba creo que porque su Dios le daba fuerza, pero siempre que veía que las cosas no salían bien ella no se quedaba con las manos cruzadas.”
Desde entonces todos los días lo leía, hasta tal punto que llegó a memorizarse lo que había escrito en el diario. “por si se pierde, por si se pierde” decía.
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Etiquetas: minificciones
martes, 24 de mayo de 2011
Try perfect? No more
Al fin, hace un par de
días, se me iluminó el foquito, pude ver la silueta del que me hacía la vida a
cuadritos, no infeliz pero afanada. Cargas fatídicas de afán. Perfeccionismo: 435,000 resultados en 0.05 segundos. Me consuela saber, como
es evidente, no soy la única del planeta y ¿quién
podría serlo en cualquier sencillo aspecto, con la sobreproblación
mundial? Cuando entre hojas recicladas hago el recuento de lo que dejé de
lado por causa de este bicho y las comparo con los “buenos resultados”
obtenidos comprendo el porqué de la merma de valiosos instantes, pasados. Ese
mar oscuro que absorbe y reabsorbe a inocentes víctimas probablemente de baja
estima fue mi habitación por muchos años, e incluso en estos días me atrapa de
vez en cuando. Se torna difícil descifrar la línea exacta entre la excelencia y
el perfeccionismo. Pero ya lo conozco, o al menos conozco su silueta y su
sabor. He aprendido que no es natural, no es sano y si bien trae buenos frutos
en el corto plazo, en el largo no necesariamente. ¿Existen acaso casos en los que es imprescindible ser
perfeccionistas empedernidos? No sé exactamente de quién es la siguiente frase
pero me causa gracia, justifica al observador adicto a la perfección: ¿Por qué voy a
hacerlo mal si puedo hacerlo bien? ¿Por qué voy a hacerlo bien si puedo hacerlo
muy bien? ¿Por qué voy a hacerlo muy bien si puedo hacerlo grandioso?
Sin
embargo cuando a una se la ha entrenado y perfectamente perfeccionado en esta
carrera del perfeccionismo no resulta muy fácil salir del pantano y las aguas
estas. Bad habits die hard! En especial cuando se siente su dulce
sabor adictivo. Cuantos instantes de compartir amistades, entretenerme con la televisión y películas, ¡leer libros (que edifiquen, dicho sea)! hacer deporte
constantemente me ha robado mi manía. Pues auque tengo manos y pies, piernas y mucha energía para
gastar! el perfeccionismo no me había dejado tiempo para ello. Sudar.
Llevar a escena unas obras de teatro. Monólogos. De esa forma es que renuncio a la carrera tortuosa
de hacer las cosas lo mejor posible para obtener a cambio algo más que un producto excelente (amor, respeto y aprecio externo y propio). No que no sea madura, ni trabaje responsablemente, si no que acepte
mi humanidad, que me gusten mis imperfecciones. Voy en camino, y ahora con 30
kilos menos de estrés!
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martes, 15 de marzo de 2011
Lever les yeux
Este es uno de esos posts en los que debo confesar qué es lo que realmente me sostiene. Mostrarme desnuda. Es de esos en los que pretendo mostrar mi escritura pulcra, salida de la más inocente intensión de mi corazón, sincerando mis vivencias para los que disfrutan leerme, o al menos lo hacen. Eventualmente. Continuamente. Obsesivamente.
Con todo el estrés que implica este tiempo de trabajo y estudio a tiempo completo en mi vida -por primera vez en mi existencia de relajada estudiante sin más responsabilidad- una de las cosas que más amo es disfrutar mi “tiempo libre” junto a mi amado: estando en su presencia, meditando acerca de mi pasado, presente y futuro… en la paz de su presencia, alzando los ojos tan lejos como pueda ver. Descansando en el conocimiento de tanta fidelidad. Y es que desde que me volví "religiosa" como el común denominador lo llama, no puedo negar cuanto ha cambiado mi forma de concebir el mundo y por lo tanto de enfrentarlo, manejarlo y manejarme en él. Y es que Él me alienta a no dejar fuera de mi panorama las promesas que están en la senda que juntos caminamos. Es así, que convencida de que él confía en mí, voy andando. Sabiendo lo que es real, sin querer volver atrás y sabiendo exactamente a dónde dirigirme, voy andando. Cansada, a veces, voy andando. En sus brazos, generalmente, voy andando. Camino gracias a su voz, es la cuerda que impulsa mis pasos. Sí, por más incierto que parezca, puedo afirmar que oí su voz. Su dulce voz me dijo ¡levántate! Sus palabras describieron lo que tiene preparado para mí: vida y vida en abundancia. Como dice el best sellers de todos los tiempos, adornado con tanta riqueza de desarrollo humanista, historias apasionantemente mágicas, protagonistas de la historia. Todos los días me susurra al oído palabras de ánimo, a pesar del desánimo que de pronto amenaza atrapar mi caminar. Entonces, casi instantáneamente recuerdo cuando vivía a la orilla de sus aguas ignorando la profundidad, de su amor, de su compañía, de su consejo. Cuantas victorias, de su mano. ¡Qué recuerdos! ¡Qué vivencias! Definitivamente es inevitable alzar los ojos al cielo agradeciendo alegremente lo que me da. Ese es mi gran secreto. Mi fuerza es mi credo en algo que concibo real. Quién podría contarle a psicología, convencer a la filosofía del poder que Él tiene en mi diario caminar. Quien tratar con la ciencia sus asuntos y traducirle tanto milagro.Yo misma me he visto desafiando grandes diálogos con estos gigantes enfrentando mis certezas sin hallar fuente mejor de vida, de coherencia y de poder. Y aunque quiera reconstruir mis convicciones, ¡qué se le va hacer a esta terca silueta!
Con todo el estrés que implica este tiempo de trabajo y estudio a tiempo completo en mi vida -por primera vez en mi existencia de relajada estudiante sin más responsabilidad- una de las cosas que más amo es disfrutar mi “tiempo libre” junto a mi amado: estando en su presencia, meditando acerca de mi pasado, presente y futuro… en la paz de su presencia, alzando los ojos tan lejos como pueda ver. Descansando en el conocimiento de tanta fidelidad. Y es que desde que me volví "religiosa" como el común denominador lo llama, no puedo negar cuanto ha cambiado mi forma de concebir el mundo y por lo tanto de enfrentarlo, manejarlo y manejarme en él. Y es que Él me alienta a no dejar fuera de mi panorama las promesas que están en la senda que juntos caminamos. Es así, que convencida de que él confía en mí, voy andando. Sabiendo lo que es real, sin querer volver atrás y sabiendo exactamente a dónde dirigirme, voy andando. Cansada, a veces, voy andando. En sus brazos, generalmente, voy andando. Camino gracias a su voz, es la cuerda que impulsa mis pasos. Sí, por más incierto que parezca, puedo afirmar que oí su voz. Su dulce voz me dijo ¡levántate! Sus palabras describieron lo que tiene preparado para mí: vida y vida en abundancia. Como dice el best sellers de todos los tiempos, adornado con tanta riqueza de desarrollo humanista, historias apasionantemente mágicas, protagonistas de la historia. Todos los días me susurra al oído palabras de ánimo, a pesar del desánimo que de pronto amenaza atrapar mi caminar. Entonces, casi instantáneamente recuerdo cuando vivía a la orilla de sus aguas ignorando la profundidad, de su amor, de su compañía, de su consejo. Cuantas victorias, de su mano. ¡Qué recuerdos! ¡Qué vivencias! Definitivamente es inevitable alzar los ojos al cielo agradeciendo alegremente lo que me da. Ese es mi gran secreto. Mi fuerza es mi credo en algo que concibo real. Quién podría contarle a psicología, convencer a la filosofía del poder que Él tiene en mi diario caminar. Quien tratar con la ciencia sus asuntos y traducirle tanto milagro.Yo misma me he visto desafiando grandes diálogos con estos gigantes enfrentando mis certezas sin hallar fuente mejor de vida, de coherencia y de poder. Y aunque quiera reconstruir mis convicciones, ¡qué se le va hacer a esta terca silueta!
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Etiquetas: sobrevivir
lunes, 14 de marzo de 2011
Cajita de recuerdos
Fernando no puede evitar espiarla por el hoyo de su habitación.
En el afán de ordenar su armario y de arreglar algunos asuntos pendientes, Diana se encuentra con su cajita de recuerdos, una caja de zapatos carcomida por los dientes de los roedores que juntamente con ella habitan en su popular estancia de la calle 60. Llena de polvo la cajita apenas deja observar una postal que, a modo de adorno, lleva pintado el Illimani de Arturo Borda. La abre algo emocionada, pero se niega a admitirlo.
Ella se encuentra expuesta ante los ojos de él. Sí, puede observarla perfectamente desde el otro lado de la cerradura del cuartito que ella alquila. Fernando lleva practicando la costumbre de espiar a Diana por casi seis meses. Ha adquirido el hábito de observarla mientras duerme, cuando come, mientras llora y cuando tatarea frente al espejo sus a melódicas cumbias. Diana es aún una niña, tímida y pálida a pesar de su tez morena. Sonríe, sinceramente, esta vez en un intento no planificado de burlar la amargura que desde hace algunos años ha hecho sitio en su corazón. Ya tiene veintisiete.
Aquella niña que precozmente tuvo que cambiar las muñecas por los trabajos de hogar con la huida repentina de su padre puede con dificultad ocultar su emoción al abrir ese extraño rincón en el que lleva escondida más de la mitad de su vida. ¡Su cajita de recuerdos! Pero a pesar de su contención, Fernando, que tan bien la conoce, puede sentir la emoción propagada desde su ser.
En la superficie de la caja sobresalen unas cartas; acaso solo indicios de que Diana alguna vez tuvo una niñez común. Innumerables cartas sobresalen. Una de Eliana, su primera amiga de infancia, la que había cambiado a Diana por Lima, la Ciudad de los Reyes, al trasladarse allí con toda su familia. Cartas de Tatiana, de Paola, de Janet, de Selene. Diana sonríe levemente y lanza una carcajada al leer los mensajes contenidos en las misivas. En seguida, prosigue, rebuscando en el cajón. Monedas, de Dinamarca, de su antigua colección. Ante sus ojos, tan solo latas sin valor. Páginas de su primer diario. Naaada con verdadero sentido en su corazón. Con desprecio Diana continua husmeando. En algún lugar tiene que estar aquello que busca con insistencia. Entonces se encuentra con postales de su primera comunión y fotos de la virgen y del arcángel Miguel.
-Pero ¡Dónde te has metido! – grita Diana con voz grave, perdiendo casi la paciencia.
Sin lograr hallar más que tapas de las primeras chelas que había tomado en el mirador con la Manu, repite.
–¡No es posible!-
De todo un poco en aquella cajita de recuerdos. Un par de osos de peluche. Restos de su colección de metafísica del conde Saint German, su biblia de los chakras. Sin embargo, nada capaz de darle visión real respecto a su andar.
-¡Ahí! Parece que por ahi. -¿Lentes de Barbie?, Nooo... más enseñanzas. Ashh. Acaso no estaba por… ¡aja!, al fin. Te estaba buscando-
Entonces, y en silencio Diana toma el revólver súbitamente. Debe, con seguridad, seguir cargado. La última vez que lo escondió se aseguro de que estuviera listo para esta ocasión. Sin pensarlo dos veces dispara.
-Pero ¡Dónde te has metido! – grita Diana con voz grave, perdiendo casi la paciencia.
Sin lograr hallar más que tapas de las primeras chelas que había tomado en el mirador con la Manu, repite.
–¡No es posible!-
De todo un poco en aquella cajita de recuerdos. Un par de osos de peluche. Restos de su colección de metafísica del conde Saint German, su biblia de los chakras. Sin embargo, nada capaz de darle visión real respecto a su andar.
-¡Ahí! Parece que por ahi. -¿Lentes de Barbie?, Nooo... más enseñanzas. Ashh. Acaso no estaba por… ¡aja!, al fin. Te estaba buscando-
Entonces, y en silencio Diana toma el revólver súbitamente. Debe, con seguridad, seguir cargado. La última vez que lo escondió se aseguro de que estuviera listo para esta ocasión. Sin pensarlo dos veces dispara.
Fernando se abalanza sobre la puerta y luego de abrirla tropieza. Cae y despierta. Está en su habitación, pero ¿acaso no estaba espiando a Diana? No entiende nada. Se dirige a la habitación de Diana en la cual creía haber estado tan solo un par de segundos antes, la puerta está cerrada. Se abalanza sobre la puerta y luego de abrirla corre a los brazos de Diana. Diana duerme, intacta, perdida en un profundo sueño. Fernando la abraza como nunca antes. Diana abre los ojos
– Diana, mírame, debes enfrentar la cajita de recuerdos, no huirás, no huirás – le dice con voz penetrante.
Sin poder ya contener el llanto Diana llora intensamente. Finalmente y aliviada, lo mira a los ojos y sonríe.
– Diana, mírame, debes enfrentar la cajita de recuerdos, no huirás, no huirás – le dice con voz penetrante.
Sin poder ya contener el llanto Diana llora intensamente. Finalmente y aliviada, lo mira a los ojos y sonríe.
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Etiquetas: minificciones
martes, 1 de febrero de 2011
Vislumbres
Ya no se atenúa mi voz en
el aire
La cárcel de encierro
Prefiero sin duda demandar
al amado
El dolor ha logrado al fin
dibujando,
El yermo pasado finalmente
ha engendrado
Con terquedad el amor ha
logrado
que en su frente de hierro
un renuevo ha nacido.
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Etiquetas: vivencias
lunes, 31 de enero de 2011
JAILONES: Escenas 1,2 3
Uno:
JP no pudo evitar pegar una carcajada cuando se dio cuenta que Pocho, su cuida autos miraba consternado el osito de peluche colgado del retrovisor de su mercedes.
- - Oye, que miras. ¡Nunca viste un oso de peluche!
Aclamó con su voz chillona, mientras se reía a carcajadas con sus amigos. Entonces encendió su cigarrillo y le pasó a Pocho dos pesitos.
-
- Haber si con esto te alcanza para el peluche. Jajaja
Encendió jocosamente el motor -unos 400 caballos de fuerza- y pisó el acelerador con sus adidas para ir a vueltear.
- - Que feo el chabgo, viejo!, ya estaba por vomitar. Yaaaaa
- -Uta si, men. ¡Oye mira! Esa minita está buena.
- -Si buena, buena. Oye, yo la ví primero.
- - Si? Pero yo te apuesto a que yo me la agarro primero.
- - jajaj haber, haber, vos?? naaa..
- Vas a ver… vamos por unas chelitas primero ...
Dos:
Difícil. Difícil no hacer acepción de personas cuando, frente al espejo de la habitación de Dunia observa que más allá de su rostro se encuentra un ser humano no muy humano. Uno que menosprecia a otros de su especie Homo sapiens. Piensa. Piensa. Y qué si se es producto de un sistema educativo y pedagógico que cultiva las diferencias de clase y el valor de la riqueza. Y qué si se es producto de una sociedad en la que abundan las diferencias sociales y se vive de apariencias. ¿No deberían, la imaginación, inteligencia, consciencia y el amor, si es que en algún instante fue algo más que palabras, ser suficientes como para aplacar ese aire de superioridad? Despreciable. Su humildad fabricada en medio de la civilización es tan tóxica como una fábrica de armamento químico. “Yo no soy igual a los demás, soy superior a ellos”. Le estuvieron enseñando por casi 14 años de colegio. Entonces golpea el espejo. No se quiebra. Desde su impotencia brota una lágrima a través de su mejilla. Maldita falta de entendimiento.
Tres:
- !Ya se notan tus raices, vamos, vamos!
- Aaay mamá! pero si te dije que mañana me lo teñiría
- Nada de mañana, hoy mismo. Áquí te dejo la plata,
- A de la 23 no? cómo andas peleada con la Julia....
- además hazte los masajes que te dije, la depilación con hilo y el corte. Ahh y por cierto, ya mandé a Juan a investigar si tus nuevas amiguitas son o no dignas de tu compañía. Parece que la Lilian no tiene tanta plata como dice, a ver, clarito será.
- ma ni se nota
- vas y vas, cuidado después anden pensando que no eres rubia
- Aaay mamá! pero si te dije que mañana me lo teñiría
- Nada de mañana, hoy mismo. Áquí te dejo la plata,
- A de la 23 no? cómo andas peleada con la Julia....
- además hazte los masajes que te dije, la depilación con hilo y el corte. Ahh y por cierto, ya mandé a Juan a investigar si tus nuevas amiguitas son o no dignas de tu compañía. Parece que la Lilian no tiene tanta plata como dice, a ver, clarito será.
- ma ni se nota
- vas y vas, cuidado después anden pensando que no eres rubia
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Etiquetas: sobrevivir
domingo, 16 de enero de 2011
Des-desarrollo
Ha sido larga su excursión. Pero una vez en la cima de la muela del diablo, con la mochila al hombro mirando al cielo estrellado de la mano de su amado y llena de sudor no puede evitar recitar juntamente con él:
(ella, como quien canta a las estrellas)
Índice de desarrollo humano
que indicador más vano.
Años de escuela que no garantizan saber,
décadas de vida que da lo mismo perder,
(él, con tono apacible)
Si desarrollo es sinónimo de fortuna
y de cuantas veces el hombre alcanza la luna
pobre el viejo que acaba de perecer
creyendo que desarrollo era la el camino de en virtud crecer
y de en paz permanecer.
(ella, llena de tristeza)
Producto interno bruto
y cifras varias que no reflejan verdadero fruto,
¿es indispensable el exceso monetario
cuando los valores humanos están en lo recóndito del armario?
(el, conteniendo el llanto)
A quien le interesa aprender a amar,
si ni título le van a entregar.
Es mejor ir a la universidad
a aprender analfabetismo funcional.
(ella, luego de un profundo suspiro)
No quedan números que midan la solidaridad
ni que inciten a los hombres a practicar bondad.
Amor ágape yace en la horca colgado
a pocas millas de Phileo que frente suyo fue descuartizado.
(él, inspirado en el alazán de los cerros de su hermosa ciudad )
Sólo un milagro podrá generar
lazos de verdadera amistad
y una vida capaz de perdurar
aún más allá de toda esta maldad.
Publicado por Beatrice en 17:23 0 comentarios
Etiquetas: propósito
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