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martes, 24 de mayo de 2011

Try perfect? No more



Al fin, hace un par de días, se me iluminó el foquito, pude ver la silueta del que me hacía la vida a cuadritos, no infeliz pero afanada. Cargas fatídicas de afán. Perfeccionismo: 435,000 resultados en 0.05 segundos. Me consuela saber, como es evidente, no soy la única del planeta y ¿quién podría serlo en cualquier sencillo aspecto, con la sobreproblación mundial? Cuando entre hojas recicladas hago el recuento de lo que dejé de lado por causa de este bicho y las comparo con los “buenos resultados” obtenidos comprendo el porqué de la merma de valiosos instantes, pasados. Ese mar oscuro que absorbe y reabsorbe a inocentes víctimas probablemente de baja estima fue mi habitación por muchos años, e incluso en estos días me atrapa de vez en cuando. Se torna difícil descifrar la línea exacta entre la excelencia y el perfeccionismo. Pero ya lo conozco, o al menos conozco su silueta y su sabor. He aprendido que no es natural, no es sano y si bien trae buenos frutos en el corto plazo, en el largo no necesariamente. ¿Existen acaso casos en los que es imprescindible ser perfeccionistas empedernidos? No sé exactamente de quién es la siguiente frase pero me causa gracia, justifica al observador adicto a la perfección: ¿Por qué voy a hacerlo mal si puedo hacerlo bien? ¿Por qué voy a hacerlo bien si puedo hacerlo muy bien? ¿Por qué voy a hacerlo muy bien si puedo hacerlo grandioso? 

Sin embargo cuando a una se la ha entrenado y perfectamente perfeccionado en esta carrera del perfeccionismo no resulta muy fácil salir del pantano y las aguas estas. Bad habits die hard! En especial cuando se siente su dulce sabor adictivo. Cuantos instantes de compartir  amistades, entretenerme con la televisión y películas, ¡leer libros  (que edifiquen, dicho sea)! hacer deporte constantemente me ha robado mi manía. Pues auque tengo manos y pies, piernas y mucha energía para gastar! el perfeccionismo no me había dejado tiempo para ello. Sudar. Llevar a escena unas obras de teatro. Monólogos. De esa forma es que renuncio a la carrera tortuosa de hacer las cosas lo mejor posible para obtener a cambio algo más que un producto excelente (amor, respeto y aprecio externo y propio). No que no sea madura, ni trabaje responsablemente, si no que acepte mi humanidad, que me gusten mis imperfecciones. Voy en camino, y ahora con 30 kilos menos de estrés! 


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