Al fin, hace un par de
días, se me iluminó el foquito, pude ver la silueta del que me hacía la vida a
cuadritos, no infeliz pero afanada. Cargas fatídicas de afán. Perfeccionismo: 435,000 resultados en 0.05 segundos. Me consuela saber, como
es evidente, no soy la única del planeta y ¿quién
podría serlo en cualquier sencillo aspecto, con la sobreproblación
mundial? Cuando entre hojas recicladas hago el recuento de lo que dejé de
lado por causa de este bicho y las comparo con los “buenos resultados”
obtenidos comprendo el porqué de la merma de valiosos instantes, pasados. Ese
mar oscuro que absorbe y reabsorbe a inocentes víctimas probablemente de baja
estima fue mi habitación por muchos años, e incluso en estos días me atrapa de
vez en cuando. Se torna difícil descifrar la línea exacta entre la excelencia y
el perfeccionismo. Pero ya lo conozco, o al menos conozco su silueta y su
sabor. He aprendido que no es natural, no es sano y si bien trae buenos frutos
en el corto plazo, en el largo no necesariamente. ¿Existen acaso casos en los que es imprescindible ser
perfeccionistas empedernidos? No sé exactamente de quién es la siguiente frase
pero me causa gracia, justifica al observador adicto a la perfección: ¿Por qué voy a
hacerlo mal si puedo hacerlo bien? ¿Por qué voy a hacerlo bien si puedo hacerlo
muy bien? ¿Por qué voy a hacerlo muy bien si puedo hacerlo grandioso?
Sin
embargo cuando a una se la ha entrenado y perfectamente perfeccionado en esta
carrera del perfeccionismo no resulta muy fácil salir del pantano y las aguas
estas. Bad habits die hard! En especial cuando se siente su dulce
sabor adictivo. Cuantos instantes de compartir amistades, entretenerme con la televisión y películas, ¡leer libros (que edifiquen, dicho sea)! hacer deporte
constantemente me ha robado mi manía. Pues auque tengo manos y pies, piernas y mucha energía para
gastar! el perfeccionismo no me había dejado tiempo para ello. Sudar.
Llevar a escena unas obras de teatro. Monólogos. De esa forma es que renuncio a la carrera tortuosa
de hacer las cosas lo mejor posible para obtener a cambio algo más que un producto excelente (amor, respeto y aprecio externo y propio). No que no sea madura, ni trabaje responsablemente, si no que acepte
mi humanidad, que me gusten mis imperfecciones. Voy en camino, y ahora con 30
kilos menos de estrés!

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