Lo que siento, lo que pienso, lo que sueño, lo que odio, lo otro, lo mío, lo nuestro. Bienvenidos todos los paceños, bolivianos, bloggeros y visitantes de este blog.

martes, 28 de diciembre de 2010

No olvidar


Allí estaba sedienta, casi desnuda, observando las secuelas de la hecatombe. A su derecha escombros y uno que otro resquicio de vida. Sin embargo sus piernas parecían haberse adormecido, con una intensidad anormal. La sangre de las heridas de sus brazos regaban su diván hecho trizas. ¿Y si moría? Sólo una cosa podía dejar a ella, debía cobrar la fuerza necesaria. Tomó el resto del delineador que le quedaba en el bolsillo y sobre un pedazo de papel escribió:

Hiiiija mía quizázs no vaya a tenerte de nuevo entre mis brazos, pueda ser cruel el destino y separarme de ti por un leve instante de tiempo, una eternidad, quizás, pero vives tu en mi corazón. Solo recuerda, cuando pienses que todo es relativo ... o que más da el caminar, puedo dejarte . Hay más de un par de  insistentes verdades que se me han metido al tuétano en los pocos años que he vivido, principios básicos de vida, llévalos contigo a dónde vayas, recuérdalos desde el corazón.

Que entrañables amigos hallarás en el mundo si eres amiga entrañable, si siembras amistad segarás amistad. Que aunque los caballeros estén en peligro de extinción y las familias están en peligro de extinción, si fueras diligente en esperar al príncipe en caballo, que respete y honre tu valor como solo tu lo mereces, él hallará hacia ti los pasos mi pequeña princesa, no olvides el precio de tu amor, no entregues prematuramente tu corazón tan solo por una caricia. Mira, que poco a poco se va cediendo. Si quieres triunfar recorre la milla extra, trabaja intensa e inteligentemente no olvidando que trabajar para acumular riquezas no tiene sentido. Que más vale enfrentar que huir y decir la verdad que mentir.Al que mucho se le ha dado, mucho se le demandará, utiliza tus dones sin desperdiciarlos que   la humanidad tiene sed incontrolable de amor. Que las vidas sin sentido ni pasión carecen de fuerza. Nada más lamentable que no saber hacia dónde dirigirse. Los ancianos cosechan el fruto de su juventud y adultez. Las penas y la alegría pasan. Muchas cosas no tienen explicación, enfócate en lo que da resultados y no magulles lo inexplicable. La educación es quizá la forma más sublime de buscar a Dios. Paga el precio de aquello que lo merezca que nada es gratis en la vida. El temor tiene variadas formas, rechaza las que paralizan y abraza las que reverencian. Yo admiro únicamente a los que no ceden sus vidas a los placeres del mundo. La fuerza del amor es ilimitada, todo es cuestión de amor.


Te amo tessss oro de mi corazónnnnn.

sábado, 25 de diciembre de 2010

J O V E N


De los seis punto nueve mil millones de particulares munditos en el mundo, aproximadamente mil millones de estos (el 17% del total) tiene entre 15 y 24 años,  conforman el grupo de lo que denomino jóvenes terrestres. Dos millones ochenta mil doce (2 080 012*) de ellos habitan en Bolivia, quinientos cuarenta y cuatro mil quinientos ochenta (544 580*) en el departamento de La Paz y ciento sesenta y cuatro mil setenta y cuatro (164 074*) en la ilustre hoyada paceña. Dentro de la hoyada cada uno de nosotros habita, se expresa y vive de la mano de una cultura compleja. En el presente escrito, no me atrevo a discutir si existe o no un modelo de identidad cultural general del cual todos caminemos de la mano, ni a introducir en un saco de común denominador a estos ciento sesenta y cuatro mil setenta y cuatro munditos multicolores, que maravillan por su particularidad. Así, me limito a opinar acerca de la identidad cultural del conjunto de individuos jóvenes de clase socio-cultural media-alta y alta que residen en la hoyada a partir de lo que leo, veo, medito, escucho y enfrento cuando trascurro esta experiencia de la vida. Por eso, aunque al hablar de "jóvenes paceños" este grupo sea suficientemente representativo en mi limitada individualidad, seguramente para la globalidad de mi cuidad no lo es. Escribo,  sencillamente, como quien procura unirse al debate teórico actual respecto a la temática.


En lo poco que he aprendido hasta el día de hoy, entiendo con dificultad -debido a la inconsistencia que presenta desde mi perspectiva- lo que la cultura en la que habito enseña acerca de la identidad juvenil (cultura: conjunto de caracteres, patrones y modelos sutiles y expresos que regulan el comportamiento del grupo de jóvenes paceños). Trato este tema con recelo y delicadeza. El ser joven hoy en día se ha convertido en algo en lo cual no logro –ni pretendo- encajar. De modo general, he aprendido la identidad juvenil de nosotros los collas, está resumida por tres aspectos básicos: (1) vicios: alcohol, cigarrillo y drogas, (2) sexo y (3) capacidad adquisitiva. Dado que aproximadamente el 70% es bebedor excesivo (dato de Cbba, se proyecta una cantidad parecida en La Paz2) no ingerir bebidas alcohólicas lo convierte a uno de otro planeta. Y además de estos tres aspectos, está uno cuarto, vital al momento de conformarse la identidad juvenil: la popularidad- la necesidad de ser conocido, reconocido y de pertenecer a un grupo social significativo  (¿quien no espera los fines de semana para aumentar su influencia conociendo "amigos",  y tomar unas chelitas o -en el peor de los casos- chupar?). Lamentablemente actualmente, los índices de popularidad juvenil en su mayoría están relacionados con la imagen física y sexual de cada joven –promovida muchas veces por su capacidad para ingerir bebidas alcohólicas, para ser infiel, mantener relaciones sexuales-, con su capacidad adquisitiva y no necesariamente con su valor real, por ejemplo la chica que repitió su atuendo de gala en más de dos ocasiones es mirada con desprecio, y el que siempre invita, es muy bien cotizado.. Finalmente un quinto aspecto significativo en la conformación de una identidad juvenil paceña - como indican Álex López, Ronal Jemio y Edwin Chuquimia en su libro Jailones -es el precio que se le da a lo efímero, lo aparente y lo ostentoso. En la hoyada para muchos jóvenes, el rostro, el cuerpo, la ropa, el número de chicas, el celular, el perfume, la discoteca, el auto y que exista el novio tienen de lejos más valor que los principios, la lealtad, la amistad, la compasión y la dignidad humana. Desde este lado, en medio del caos de la mediana ciudad, se enseña que el futuro es digno de sacrificarse al económico precio del presente.


Algo más lamentable para los paceños que tener grandes riquezas naturales y no aprovecharlas es tener jóvenes potenciales y explotarlos erróneamente. Es evidente que la educación en estos círculos no es lo suficientemente poderosa como para que lo suyo atenúe lo que está de sobra en los círculos. Es indispensable como paceños –jóvenes o no- modelar el concepto de juventud por algo que produzca resultados significativos. Resultaría heroico desenterrar una generación perdida en sexo, alcohol, dinero y despropósito y resucitarla. Suena más melódico inyectar valor, sentido, salud, pasión y esperanza en la vida de los jóvenes que enseñar infructuosamente las consecuencias del consumo exagerado de drogas y bebidas y de la práctica incontrolada de relaciones sexuales. Es tiempo de demostrar que la juventud no es un tiempo de rebeldía ni descontrol para vivir en caos, si no una época de siembra para luego cosechar en abundancia … virtud y paz por La Paz.

1de acuerdo a estadísticas del INE, población total proyectada 2010
2http://www.ops.org.bo/servicios/?DB=B&S11=23263&SE=SN

lunes, 20 de diciembre de 2010

Anhelos


“Exposición de arte”, alumbra el letrero. Luego de un par de gradas la estrecha puerta transborda a la habitación. El cuarto es oscuro. Una sencilla luz alumbra la pintura. Alrededor de ella no hay más que paredes en blanco. El creador -aparentemente un amante del barroco y del naturalismo- que parece haber dejado parte de sí en aquel lienzo al óleo. Unos tres años de trabajo arduo. Es una dama de tez blanca y cabellos oscuros y enrulados. Mira con ansias el horizonte, como queriendo huir del cuadro. Lleva un ramo de flores abrazado en el costado derecho de su cuerpo y respira su aroma con una actitud poética y a la vez dramática. Sonríe con sonrisa firme, sabia y sencilla. La pintura no es famosa, es más, esta es la última semana de su exhibición y parece no haber llamado la tención de ningún coleccionista hacendoso.

De pronto, clandestinamente, entra el criminal a la habitación. Son las 02:00 a.m. No solo va a robar la obra de arte que además de sonreír al horizonte, le sonríe a él, sino que además disfrutará destrozándola, acabando con ella. Ha estado planeando esto dos días exactamente, desde que la vio en exposición. Desde que fue a la exposición y se topó con aquel cuadro algo en él le había robado el sueño. Que lo está atormentando. Le recordaba algo profundo y alguien especial, alguien a quien había enterrado en recuerdos de antaño y algo lo cual había jurado dejar atrás. Pero he aquí todos estos recuerdos volvían a la mente de él por causa de aquella ¡maldita pintura! Como él la llamaba. Sin embargo, hoy, al fin, se encuentra allí, frente a frente con la expresión de sus sueños. Bella mujer. Qué placer será acabar con ella, piensa. La escupe. Y ella tiernamente continúa sonriendo. Le susurra al oído palabras soeces. -Hermosura, haré contigo lo que se me antoje-. Repite con su voz sarcástica. -Conozco tu deshonroso pasado, permíteme-. Pero a ella no le queda más que sonreír. –Claro preciosa, olvidé que a ti nada te abate eres un lienzo sin pies ni manos, pero… que dices de esto-, repetía mientras partía el lienzo en dos mitades de casi idéntico tamaño. Ella en silencio enfrentaba su destino. Al fin y al cabo no era una mona lisa, ni una venus.  

Y yo cuanto la envidio hoy. No por la hegemonía de la luz en su rostro que perfectamente erige el contraste del claroscuro. No. No por eso. Quizá porque hoy escribo con el feroz anhelo de que el papel absorba todo lo que mi corazón escupe. La envidio porque mi corazón escupe, y canta y ama y se  enamora, porque ríe y grita, porque sufre, porque teme, porque no puede tragarse las lágrimas ni espantar la emoción. ¿Sentir? ¿No sentir? Cuanto quisiera yo ser un témpano de hielo, con carita feliz. ¡Como Raskolnikov luego de sus primeros años en Siberia! Y evitarme toda esta montaña rusa de sentimientos que ando viviendo. Cómo no quisiera ser un cuadro, una hermosa pintura, que mira sin sentir. Que oye sin responder, que soporta sin renegar. Hoy lo anhelo más que nunca, lo anhelo con todo el corazón, pues hace tres días no vivo más que las consecuencias de una mala decisión. 

martes, 7 de diciembre de 2010

Pra Você


Antonio:

Ya estás hecho un hombre allá. Voz gruesa y rostro varonil. Para muchos los años pasan volando. Trescientos sesenta y cinco días son despreciables al lado del resto de los años vividos. Y es que un año es como cualquier otro. Tiene sus pocos buenos días y sus pocos malos días. Sus muchos días rutinarios. Sin embargo, te chismeo que para Tere este año ha sido un año peculiar. Te scribo para contarte de ella.  Mi vida es rutinaria y no merece la atención que esta criatura que, estoy segura, algún día llegará a ser famosa, prescribe. Quisiera decir que ya es una mujer, que entre el rojo carmesí de sus labios y sus cabellos delgados ha asumido una posición, pero temo afirmarlo. Ahi la veo con apenas la silueta de una dama. Experiencias varias. El otro día salió con zapatos de tacón y los ojos pintarrajeados.

Va creciendo, va creciendo. En altura, en estatura y probablemente también en gracia. Recuerdo cuando éramos pequeñas y tenía que compartir mi habitación con ella. Ella cínicamente se encerraba en su habitación y a mí con ella. Las paredes tumbo. Los osos de peluche colgando en las paredes y sobre el modular, y ella llorando amargamente; sumida en la autocompasión, mientras escuchaba los golpes por detrás. La búsqueda de identidad típica de su edad. Los golpes llamaban y expresaban la inquietud de sus seres queridos que del otro lado con insistencia pretendían consolarla. Yo a su lado, observando. Voces agudas y graves. Y a ella le gustaba. Disfrutaba que la llamen, que la busquen, que la extrañen. Que la griten. Para así con más rabia ahondarse en sus lágrimas. Cosas de niña. Gracias por permitirme entenderla, por enseñarme a tratar tal complejidad. Tu voz autoritaria lograban aplacar sus caprichos, al menos los primeros tiempos difíciles. ¿Recuerdas el aroma del perfume de su juventud?

Y tu sabes que mientras iba creciendo, los problemas aumentaron, en su transcurrir adolescente. Qué problemas. Cosas de niña, natural a los diecisiete encerrar su existencia en cuatro paredes y cero consuelos, sin permitirle paso (además de a mí) a los otros que la consentían, entendían, consolaban, distraían. Esta vez en una habitación más grande. Paredes amarillas. Temor. En exceso. Un televisor en frente. Una larga lista de desamores, insoportables, una gota rebalsó el vaso de su existencia, su corazón quebrado y su fragilidad personal evidentes. En su encierro, en su apatía, en su huida a la realidad. Cuando le hubiera bastado conocer la anatomía de las limitaciones, del miedo, o sencillamente tolerar las frustraciones, presumir sus batallas. Tuvo mas bien, tus sabias palabras. Y ¡cuán bien le cayeron esas tus charlas que le enseñaron tanto de la vida! Sé que disfrutas cada detalle de esta descripción y que se enorgullece tu corazón de saberte protagonista de sus difíciles tiempos. 

Y luego de aquellos años de adolescer propiamente dicho llenando una identidad vacía con historias de Isabel Allende y Ágatha Christie la historia se continuó. Un par de años después se repitió el cuentito.
Sin embargo, hoy tengo fe, mas fe de la que tuve cuando me conociste. ¿Recuerdas, esa frígida tarde de verano en la que la temperatura alcanzaba apenas los 10 grados centígrados? Nuestro verano. Por otra parte hoy confío con más grande ahínco en tu sabio consejo, en tus palabras sembradas en su corazón. Ya ha transcurrido un año. Un año peculiar. Un año en el que lo que aparenta parece lo real. En el que de la mano de cariños los desamores y los sinsabores ha podido ella superar la adversidad. Ha aprendido a llorar y a consuelo aceptar… Cosas de niña, ¿verdad?