Lo que siento, lo que pienso, lo que sueño, lo que odio, lo otro, lo mío, lo nuestro. Bienvenidos todos los paceños, bolivianos, bloggeros y visitantes de este blog.

lunes, 20 de febrero de 2012

Reposo


Lunes de carnaval, acompañada pero consecuentemente sola. Qué momento más perfecto para disfrutar del aire de la noche, aires frescos, el rocío de la noche de la mano del compás de cuetillos sin son ni ton. Uno de esos momentos para fotografiar el lacro cielo recitando “Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado!”  la canción desesperada, de mi amigo chileno -y no vaya a ser que su nacionalismo, como abusivo refractario, cómplice de la mediterraneidad de mis tierras y en memorables días como este vaya a separarme de su arte, jamás, no-  quien como profecía contaba este momento de mi vida, de la vida de todos, ese momento inevitable: encontráseme yo algún día (hoy, carne a Baal) en cualquier parte (mi floreado jardín), en cualquier lugar indefectiblemente conmigo misma, pudiendo ésta ser la más feliz o la más amarga de mis horas. Es ambas. Florece por paraje secreto de mi condición pálidamente un serpollo con nuevas simientes, proyectos, deseos, amores.  Contenidos sentimientos de tierna esperanza, anudando el tiempo como instante que nunca ha de llegar, como laberinto de viejos recuerdos, y encarados pasos, como espejo a meditar en mies abundante. Existe la leve posibilidad de no haberse sembrado lo suficiente, el lance de haber invertido en profundidad, mas no en intensidad. Cardos rodeando raíces de azafrán.  Por más que haya la insolación desplumado los finos vestidos de seda irá a quedar el sello de la verdad. Sting de fondo, Desert Rose. Y prontamente, es hora de salir. De vuelta a festejar.

viernes, 17 de febrero de 2012

Entre amantes y el amado/Lebens

Quiero gritar y grito. ¡Cuánta belleza! Y de pronto me asombro por lo que digo.  ¿Cuanta genialidad? Los sufrimientos no son en vano. No lo han sido en mi vida. Sabemos que a veces se gana y a veces se aprende. Y entonces quiero amar, dar, ayudar, soñar, bendecir, salvar. Mucho para una sola noche. Me vuelvo idealista, altruista, alquimista de pesares y arquitecto de prodigios. Me aman, por lo que hago, claro está. Y entonces grito más. Graciosa la vida. Porque me levanto al día siguiente cansada. Agotada por las horas de sueño que le robé a cuerpecito. Con razón habla Guillermo Mariaca de las los anocheceres de pasión y de los amaneceres de la razón. De pronto son las siete y media de la mañana y comienza la rutina. Las mismas caras, los mismos sueños y temores. Los mismos conflictos no resueltos y mi mente cansada. Entonces bajo los chorros de agua helada que me traigan de vuelta a la realidad, renuncio a los  sueños de la noche anterior, y transcurro el día culpando a los prójimos, escupiendo la frustración de la imposibilidad de alcanzar lo inalcanzable, lo absoluto. Comunico mis demandas como antropófaga de esas insaciables, inconformistas: padre, madre, jefe de carrera, compañeros, hermano, amigas, ninguno de ellos se salva. 


Mecanismos, debo poner en práctica mis mecanismos, sí todos tenemos mecanismos. Para despertar, para caminar …para sobrevivir. Para transformar la tristeza en gozo, el trabajo en vida. Larga la historia de mis mecanismos. He probado los traguitos, alcohol, mucho alcohol.  Días en los que las penas se ahogaban o al menos me acercaban a aquello para mí inalcanzable en mi estado de sobriedad natural. Cigarrillos. Recuerdo las noches de insomnio de la mano de mis puchitos por la ventana de mi habitación. "Nadie" se enteraba. Puchitos y música cortavenas, en mente ensueños utópicos. Los chismes. Salir corriendo de casa a la primera persona de confianza para consolarse producto del fracaso ajeno. Cuanta frivolidad. Por supuesto música. La música: alegre, por favor. Que me suba el ánimo ché. Y con el tiempo aprendí, que me suba el ánimo pero sin incitarme a pasiones desordenadas, ni a ilusiones falsas. Funciona, a veces. Mmm, el teléfono. Sí, hablar con alguien, con alguien que entienda, nunca está de más. Amigas, amigos, tías, al fin y al cabo, en las buenas y en las malas, no? Pero y si te los topas de mal humor, mmm, no siempre resulta. Ya sé, libros, novelas, para disipar mi mente y mi imaginación. Pero con la mente tan cansada no puedo si no frustrarme al descubrir una eventual disminución de mi capacidad de concentración pese mi predisposición para asimilar. Música, fotos, facebook, g+, twitter, el pasto, las flores, el multi, cualquier cosa, si que transforme la fría nieve en rocío de primavera. Fama, sí,  extender mi influencia, unas fotitos, videos, comentarios, obras, obras y más obras que me hagan sentir bien de nuevo. Entonces recuerdo, al que debo poner en primer lugar, porque es el único capaz de hacer rebosar mi alma. Al mismo, al amigo, al hermano, al padre, al compañero. Y me arrepiento de saber que en esta ocasión fue mi última opción. El que nunca me rechazó y con brazos abiertos me espera, para llenarme de amor. Combustible! Si!! combustible. Vida, fresca. Amor, verdadero. Fuerza, rhema. Bendito el día que lo conocí. Y aunque mi estrecha mente no logra terminar de entender sus aspectos, cuando está triste mi corazón y me han decepcionado mis tantos amantes (amor humano, dinero, fama, conocimiento) puedo rendir mi vida a sus pies, quizás llenarlos de lágrimas y llenar mi tanquecito para poder seguir:



Cuán maravillosas son tus palabras
Manantial de vida
para el alma mía

Peña que entrega
miel  en abundancia
sazonando mis días

Espejo de aguas,
mi silueta es pequeña
de cara a tus teorías

Huygens y Snell
no son más los autores
ni acaso Young, Roemer, Fermat …

que erigen reflejos
quizá refracciones
las ondulaciones de mi natural existencia

Tus labios expulsan
una leve sustancia
azúcar de mi savia

jueves, 2 de febrero de 2012

Resilencia/Marvelous

Cuando queme el alma, se ahoguen  esperanzas, cuando la fuerza esté debajo del colchón, cuando el cuerpo se resista a levantarse y las sábanas persigan la razón. Cuando punce el interior y sean insoportables sus cinceladas. Cuando falten inspiraciones y se enreden los pensamientos. Cuando sobren pesares. Cuando torturen las ideas y amenacen sensaciones. Confiaré con el tuétano firme. Con la cabeza alta, los ojos abiertos, y el horizonte certero. Haré poesía, tomaré la guitarra, y adornaré con flores mi jardín. Cantaré a la vida, a la familia, a la salud, al amor. Mi susurro será una certera fuente de vida y mis palabras miel. Ten por seguro redirigiré la vela al viento y aventurada a la más ajena travesía, sonreiré a tiempo desde el más sincero corazón. Suspiraré entregando aliento de vida. Pensaré en Maragret Tatcher, Manuela Gandarillas y Débora. Y haré nuevamente poesía


Naturalidad
Belleza
Paciencia
Inteligencia
Capacidad para ayudar a los demás
Actitud
Manera de expresar sentimientos
Desiciones
Voluntad 
Delicadeza
Feminidad
Sensibilidad
Asertividad
Serenidad
Seguridad
Profundidad