Con la mente en las tostadas rancias del desayuno, y una leve esperanza risueña en el vientre abre el portón que la acerca a Asu. Los diálogos previamente ensayados no se veíaon n amenazados por la humedad del ambiente, ni la altura de la urbe, ni los juicios arrogantes. Con destino a San Juan de Porongo, en busca acaso del recuerdo de Vidal Sosa inició la marcha a uno de los tantos destinos que las lluvias habían dejado fuera del alcance de los transeúntes y los pasajeros, y los cambas. El punto exacto de partida resultaba tan incierto como las páginas de una historia olvidada que habrían de trazar los próximos cuatro días. El municipio cuya cantidad de habitantes le resultó a Hada extremadamente difícil de investigar resultaba difícil sondar.
